Fue un escruche profesional el ocurrido el domingo a la madrugada en un depósito
de mercaderías de Lavalle al 2500. Para ingresar al local, los ladrones levantaron una chapa del
techo del galpón y, aunque la alarma sonó unos pocos minutos, después dejó de funcionar. Es que los
maleantes cortaron los cables telefónicos externos y luego, ya en el interior, inutilizaron la
central del sistema que estaba en un lugar de difícil acceso. La información con la que contaban
era tan precisa que les permitió ingresar justo sobre una tarima que les facilitó el descenso.
Después se concentraron sobre dos lugares: una pequeña oficina y el área donde se almacenaban
productos de perfumería y cosmética. Cargaron packs de mercadería en un utilitario de la empresa y
se marcharon dejando el portón principal abierto. Fuentes allegadas a la pesquisa indicaron que
sólo en efectivo se llevaron unos 10 mil pesos.
Los escruches siempre tienen un detalle que los hace interesantes
periodísticamente. Muchas veces es el monto de lo sustraído, otras la mecánica empleada por los
ladrones o cómo se burlaron las medidas de seguridad. En el ocurrido la madrugada del domingo en el
depósito de venta mayorista del supermercado Unico, lo que más llamó la atención fue la precisión y
la buena información.
El escenario. En Lavalle entre 27 de Febrero y Ocampo funciona un sucursal de
supermercados Unico, una sociedad de compra y venta de mercaderías que tiene la forma legal de una
Asociación de Colaboración Empresaria (ACE) con origen en 1984. Justo en la vereda de enfrente del
súper se encuentra un depósito que vende sólo a mayoristas. Ese fue el objetivo del escruche.
El depósito tiene unos 20 metros de frente por 40 de fondo. Tiene dos plantas y
en gran parte del galpón el techo es de cemento por lo que se conecta con las terrazas de otras
edificaciones. Pero la mitad de una de las alas del local tiene como techo un tinglado de chapas, a
más de 6 metros de altura. Los dos portones de acceso están protegidos por cortinas metálicas de
tablilla ciega que se accionan con un pequeño motor eléctrico. En el interior hay una oficina
vidriada y packs de mercaderías en palé por doquier. Todo eso custodiado por un sistema alarma y
monitoreo las 24 horas. El sábado por la tarde, el depósito cerró sus puertas y un utilitario Fiat
Fiorino de la firma quedó en el interior.
"Nosotros nos enteramos el domingo a la mañana cuando Donato, mi tío, vino a
abrir el supermercado", comentó Laura, encargada del negocio que está asentado sobre los cimientos
de la que fuera la granja de su madre: Eduviges. "Fue más o menos a las 7.40 porque un vecino me
avisó que estaba el portón del depósito abierto", explicó el hombre de 79 años. "Cuando llegué lo
primero que me llamó la atención fue que no estaba la Fiorino", comentó. No tuvo que dar muchos
pasos Donato para darse cuenta de que una de las chapas del tinglado había sido violentada y una
escalera estaba colocada justo debajo de la tarima.
"Los ladrones cortaron el cable del teléfono para inutilizar la alarma. Pero la
sirena se activó a eso de las 2.30. Sonó poco tiempo y se detuvo. Uno de los dueños (que vive a los
pocos metros) se asomó por la terraza pero no vio nada extraño", relató Laura. Con sólo observar el
interior del depósito se puede inferir la buena data con la que se contó para dar el golpe. Luego
fue cuestión de ingenio y logística. La chapa removida daba justo a una tarima con cajas de
mercadería. Antes de ingresar al espacioso galpón los ladrones cortaron el cable telefónico externo
y una vez adentro fueron directamente hacia donde estaba la central de la alarma, la que
inutilizaron. El aparato estaba en un lugar de difícil acceso. "Con las persianas bajas pudieron
trabajar tranquilos", comentó Donato.
Lugares elegidos. Así los maleantes se concentraron sobre dos lugares distantes
a unos 10 metros. Una oficina vidriada desde donde se conduce la parte operativa del depósito. Y el
sector de perfumería y cosmética que está sobre otra oficina y está demarcado por una gran jaula de
alambre. Según pudo reconstruir la policía, los ladrones llenaron el furgón Fiorino con packs de
perfumes, desodorantes, cremas, jabones y demás elementos de cosmética. Accionaron el motor para
levantar la persiana y se fueron dejando el depósito abierto. "Otro de los empleados que venía a
trabajar en el súper vio la camioneta por calle Virasoro, antes de llegar a Alsina, y le llamó la
atención. Entonces nos dimos cuenta de que la habían dejado abandonada ahí", comentó Laura.
Fuentes allegadas a la pesquisa confirmaron que la Fiorino apareció en Virasoro
y Alsina, a dos cuadras del depósito robado. Sobre el monto del botín pudo saberse que los hampones
sustrajeron unos 10 mil pesos en efectivo que estaban resguardados en la oficina y hasta anoche no
estaba claro el monto total de la mercadería sustraída. "No te puedo decir del monto porque no lo
conozco y me da mucho amargura imaginármelo", explicó Laura. La denuncia fue radicada en la
seccional 13ª, que actúa por jurisdicción.