os taxistas no entienden cuál es su función. La de brindar un servicio a la comunidad por el cual el ciudadano paga al hacer uso del mismo. Los taxistas se creen los dueños de la calle y a menudo nos encontramos al mando del volante con sujetos prepotentes, mal educados, despiadados e insensibles. El día 29 de octubre del corriente año a las 10.30 paré un taxi (chapa Nº 2822) en 9 de Julio al 300. Subimos mi madre, una señora de 76 años con serias dificultades para caminar, y yo, su hija. Una vez a bordo del mismo le indico al chofer dónde debía llevarnos: 1º de Mayo al 1000. El taxista piensa y no arranca, pregunto "¿qué sucede?" y él responde: "Es un viaje corto y no las puedo llevar". Ante mi protesta cambia su discurso y dice: "Con cambio justo las llevo". Y le digo: tengo diez pesos y contesta: "Dije cambio justo, no soy un banco y no tengo para darles el vuelto". Entonces le digo: "Y ahora qué hacemos? Mi mamá no puede caminar y está lloviendo. El señor me dice que no puede llevarnos, que es un viaje corto y que no tiene cambio, y que espere otro taxi. Descendimos del vehículo bajo una intensa lluvia, esperamos 45 minutos y no pasaba ningún taxi libre. Además antes de cerrar la puerta al bajar le dije que esto lo iba a hacer público y me contestó que haga lo que quiera, que hay miles de denuncias que mueren en un cajón. Mi madre ese día no pudo ir al médico y su presión subió. Pregunto: ¿el ciudadano siempre tiene que perder, nadie nos defiende de estos hechos?
































