No puedo menos que hacer comparaciones del Far West con la cercana realidad de Rosario, donde todos los asuntos se dirimen con armas. Los ciudadanos se han cansado de la desprotección de la "señora de los ojos vendados" (Justicia) y las reparticiones inoperantes, que parecen ser "los tres monos sabios" ("no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal": no existir). El significado original de los tres monos místicos era rendirse al sistema, un código de conducta que recomendaba la prudencia de no ver, ni oír la injusticia, que pareciera que por ser ineficaces o por desidia es habitual en todos los organismos de seguridad. Lamentablemente, la gente se cansa y sobreviene el caos: "Justicia por mano propia" (donde alguien pueda ser agredido siendo inocente). Llega un momento que todas las medidas son paliativas del mal que carcome a la sociedad, pero creo que hay que ir paulatinamente incorporando disposiciones correctivas al flagelo de la inseguridad. Para este año está prevista la implementación de la ley provincial 13.016, que establece que todo comercio no puede vender una moto sin casco, sin su inscripción y patentamiento correspondiente. Ampliando esta ley sugiero una medida que observé en Colombia en el año 2009. Bogotá es una ciudad con muchos habitantes, con la inseguridad propia de las grandes ciudades sudamericanas. Un creciente control del narcotráfico y la guerrilla, no es suficiente para esa gente desocupada que opta por el robo. Coincidentemente, con la desocupación en Argentina, debemos ajustarnos a una realidad creciente en nuestro país: la inseguridad. He leído en medios que se están realizando operativos con las motos, producto del aumento de delincuencia utilizando este medio. Durante el pasado fin de semana largo, la Municipalidad efectuó varios operativos en diferentes zonas de la ciudad que concluyeron con más de 160 vehículos remitidos al corralón y un hombre detenido por portación de arma de fuego. "Trabajamos en operativos conjuntos el personal municipal con el apoyo del Ministerio de Seguridad provincial y la Unidad Regional II, a lo largo de los "tres días" en generar condiciones más seguras en la ciudad, controlando el tránsito, estado de alcoholemia en los conductores y solicitando documentación reglamentaria y los elementos de seguridad requeridos", resumió el secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seghezzo. De acuerdo a las necesidades, pensé si no sería factible aplicar una ordenanza que rige para motociclistas en Bogotá que es el chaleco reflectivo identificado con el número de la placa del vehículo (entre las 18 y las 6) para el conductor y acompañante, con los números impresos en grande de la patente, algunos llevan la misma numeración en cascos (adjunto foto). De esta forma se haría nítida la identificación del motociclista e incluso evitaría accidentes por mala visibilidad nocturna (las patentes son amarillas con letras y números en negro). Esta medida sería extensiva para disminuir las reiteradas infracciones de los delivery que a veces circulan a contramano y por las veredas (con los riesgos que ello implica) Por supuesto que las ordenanzas no tienen sentido si no son acompañadas del constante (no esporádico) control pertinente.



































