San Fabián.— Restos fósiles de un megaterio fueron hallados por una mujer
que recorría la ribera del río Coronda mientras su marido pescaba. Un grupo de científicos del
Museo Provincial Angel Gallardo trabajó varios días en el lugar para la extracción de los
fósiles.
Una calurosa tarde de enero, Elsa de Giampieri y su marido decidieron ir a
pescar al Coronda entre los distritos de Barrancas y San Fabián, a unos 90 kilómetros al norte de
Rosario. La mujer recorría la orilla del río que por la bajante había dejado al descubierto un
nuevo paisaje de caprichosas formaciones de tosca y sedimentos.
"Mi marido fue el primero que lo vio y nos llamó la atención por el tamaño.
Desde ese día empecé a cavar todos los días y la gente pensaba que estaba loca porque creían que
eran huesos de vaca. Yo limpiaba los huesos y después los volvía a tapar con tierra para que no los
robaran. Sabía que eran importantes pero no tenía idea de a qué animal habían pertenecido", contó
Elsa a LaCapital.
La mujer recordó que "de noche casi no dormía pensando en el hallazgo. Llegó a
ser una obsesión que crecía con el temor a que los robaran. Algunas personas me decían que los
tapara de nuevo porque me traerían mala suerte. ¿Qué me puede pasar por desenterrar unos huesos?,
se preguntó.
Nidia Olguín vive a pocos metros del hallazgo junto a su esposo, un pescador
artesanal. La mujer contó que le daba pena ver a Elsa cavando en la orilla bajo los rayos del sol.
"Un día me acerqué a charlar y terminé ayudándole. Desde entonces nos hicimos amigas y ya se está
construyendo una casa al lado de la mía", señaló Nidia.
Como vieron que los fósiles eran cada vez más grandes, las familias decidieron
dar aviso a las autoridades para que fueran y los sacaran sin romperlos. Fue así como se
comunicaron con el Departamento de Arqueología y Paleontología del museo rosarino. El lugar del
hallazgo se encuentra a unos 200 metros al sur del paraje conocido como El Hongui- to, una vieja
construcción de concreto que bombeaba agua a una antigua arrocera. Se llega al sitio a través de la
ruta 11, kilómetro 399, y luego por un camino de tierra hacia el este, recorriendo unos cinco
kilómetros hasta llegar al Coronda.
El grupo, compuesto por Germán Giordano, Belén Molinengo, Fernán García, Claudio Rizzo y Raúl
Vezzosi (paleontólogo del Conicet con asiento en Diamante, Entre Ríos) se abocó a preparar los
fósiles para su extracción. Pablo Broc, un vecino de Barrancas que tiene un museo regional, se sumó
al grupo de tareas.
Aporte.Molinengo explicó a este diario que los trabajos llevaron unos 10 días y se pudieron
realizar gracias al aporte de la Dirección de Patrimonio de la provincia, que de manos de su
titular, Alicia Talski, entregó 2 mil pesos para combustible y alimentos para el grupo de trabajo.
Es la primera vez que el Estado santafesino destina fondos para este tipo de trabajos", celebró la
paleontóloga.
Por su parte, Giordano contó que la cadera mide 1,2 metro de ancho por un metro de largo, y que
los fósiles fueron llevados en bochones de yeso a Rosario para su limpieza y luego serán devueltos
a San Fabián para su exposición, donde la comuna ya se encuentra en la búsqueda de un lugar para
tal fin.
Gigante. El megaterio es un género extinto de mamíferos placentarios. Eran perezosos terrestres,
parientes de los actuales perezosos que habitaron América desde comienzos del Plioceno o
Pleistoceno hasta hace 8 mil años, bien entrado el Holoceno.
En varias ocasiones se hallaron huesos de este animal con pedazos de puntas de flechas
incrustadas, lo que prueba que convivieron con los seres humanos y que éstos habrían contribuido a
su extinción.
Los megaterios, que pesaban entre cuatro y cinco toneladas, llegaban a medir hasta seis metros
de alto cuando se alzaban sobre sus patas traseras; la cabeza era relativamente pequeña, las patas
traseras algo más largas y robustas que las delanteras y tenían grandes garras que usaban tanto
para escarbar en busca de raíces y tubérculos como para defenderse. Sus fuertes mandíbulas
constaban de 16 molares carentes de esmalte.