"Las sanciones deben estar pensadas como reparaciones y no como humillaciones. Más que la sanción interesa que el autor de la acción no vuelva a reiterarla. Agotadas las acciones preventivas y las instancias reparadoras, pueden aplicarse amonestaciones".
Este es un párrafo de un documento emitido por el Ministerio de Educación de Santa Fe para los educadores del nivel secundario. Parece ser que en el Colegio Los Arrayanes no lo tienen muy presente. Sólo cinco días antes de que mi hija viajara a Bariloche, me llamaron a mi celular para comunicarme que quedaría libre por inasistencias si viajaba. Cinco días antes. Y sin ninguna solución posible. Yo me pregunto, a sabiendas de que viajaría, con lo cual iba a tener nueve inasistencias, ¿no hubiese sido oportuno "advertirle" a ella y/o a mí con anticipación para que no siguiera acumulando faltas por llegadas tardes o por no llevar la remera del uniforme, y de ese modo evitar que quedara libre? De igual manera hubiese sido importante que le avisaran al segundo apercibimiento, que al siguiente correspondía ponerle amonestaciones, lo cual imposibilitaría su reincorporación. Ya sé que son normas de la escuela que están escritas y que deberíamos saberlas, pero me parece que como a cualquier adolescente, hay que recordarles las cosas mas de una vez, y con respecto a mí, creí, erróneamente por cierto, que si las autoridades
de la escuela sabían perfectamente de algunos problemas familiares que estaba atravesando, y pagando una cuota tan alta, iba a tener el más elemental de los servicios y que me iban a llamar antes de semejante noticia. La conclusión y en alusión al documento del Ministerio que antecede, es que con mi hija no aplicaron acciones preventivas, y por el contrario, la "humillaron" dejándola libre cuatro meses antes de recibirse. Como era nuestro deseo que terminara la secundaria como alumna regular, ya que creemos que es lo que se merece dado que no es alumna repetidora ni que tenga problemas de conducta, nos vimos obligados a pasarla de escuela. Esto le produjo un enorme dolor que la va a marcar para toda su vida. No tiene poca importancia no poder terminar la escuela y recibirse con "sus compañeros".
Por suerte siempre hay gente bien dispuesta a subsanar los perjuicios ocasionados por otros, y en el Colegio Constancio C. Vigil me brindaron todo el apoyo, asesoramiento, calidez y buena predisposición para que ella termine su secundaria como alumna regular, y le debo el mayor de mis respetos y agradecimiento a esa escuela pública. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la escuela Los Arrayanes en el que invertí tantos miles de pesos para que a días de recibirse no hicieran absolutamente nada por retener a una alumna. Realmente lamentable.
































