Eduardo Caniglia

Eduardo Caniglia
La Capital
La Cámara Penal ratificó la sentencia de 14 años de prisión impuesta a un hombre de 33 años por la autoría del crimen de Roberto Insaurralde, asesinado de dos balazos en agosto de 2006 en una casilla de barrio Triángulo, en la zona oeste de la ciudad. Pero para que cumpla la condena, el acusado primero deberá ser hallado por la policía ya que se mantiene prófugo.
Martín Ramiro Udi, de 33 años, había sido condenado el 4 de mayo de 2010 por el juez de Sentencia Nº6, Julio César García, a la pena de 14 años de prisión por homicidio agravado por uso de arma de fuego. El fallo fue apelado por la defensa del acusado y la Sala IV de la Cámara de Apelación (Daniel Acosta, Carina Lurati y Ramón Ríos) confirmó la resolución.
El homicidio ocurrió a las 15.40 del 22 de agosto de 2006. Entonces, dos hombres llegaron hasta la casilla de Cerrito al 4700 donde vivía Insaurralde y le dispararon dos balazos mortales que alcanzaron a la víctima en el pecho y el estómago.
Al apelar la condena, el abogado de Udi objetó la manera cómo los efectivos de la Brigada de Homicidios obtuvieron las órdenes de allanamiento del juez de Intrucción para localizarlo. Sostuvo que el llamado telefónico anónimo que dijeron haber recibido los uniformados apuntando a Udi como el autor del crimen fue "falso" y requirió que Telecom enviara el listado de llamadas entrantes de dos teléfonos que aportó.
Sin embargo, la fiscal de Cámaras consideró acreditado que la llamada existió a partir de la declaración del entonces jefe de Homicidios, Daniel Corbellini. Y los camaristas sostuvieron la existencia del contacto telefónico a partir de un llamado realizado desde una cabina al número de esa dependencia policial. Fue a las 9.52 del 1º de septiembre de 2006 y se extendió por 3 minutos y 22 segundos.
Asimismo, la responsable de la acusación cuestionó el monto de la pena impuesta a Udi al sostener que Insaurralde no tuvo posibilidad de defenderse. Además, dijo, quedó demostrado que el homicidio fue premeditado ya que el acusado buscó previamente el arma con la que mató a la víctima "por una cuestión menor" ya que, según el propio homicida, le había robado la bicicleta a su hermana. Por lo tanto, requirió una pena de 25 años de prisión.
El abogado de Udi, por su parte, señaló que la escasa prueba reunida no alcanza para responsabilizar a su cliente por el homicidio y que no se le secuestró el arma criminal. El letrado indicó que la declaración de la testigo Jesica G. resultó contradictoria ya que reconoció a una persona en un mosaico fotográfico y luego no la apuntó en la rueda de personas.
El otro elemento que cuestionó el letrado son los fotofit que confeccionó la testigo. Afirmó que no se parecen ni a la persona sindicada en el reconocimiento fotográfico ni a Udi. Y solicitó que la pena se reduzca a 11 años de prisión.
En los fundamentos del fallo, uno de los camaristas planteó que quedó evidenciado el parecido entre el fotofit inicial con el hombre condenado y las características descriptas. El magistrado valoró que, en la rueda de personas, Jesica G. no sólo se conmovió cuando lo distinguió, sino que brindó detalles precisos relativos al cabello. También demostró seguridad cuando señaló a Udi como quien disparó los balazos mortales.
Por Matías Petisce

