Quien siembra vientos, cosecha tempestades. Rosario Central no ha hecho más que probar de su propia medicina, en las más altas dosis. Gran parte de los argentinos padecen de una especie de amnesia selectiva que les permite recordar lo que les conviene y olvidarse de todo cuanto le viene mal. Los hinchas y simpatizantes de Central se han dedicado a denostar a los de Newell´s por las cargadas a que fueron sometidos el pasado domingo 23 de mayo. Los centralistas deberían recordar que hace ya unos años, cuando Newell´s, que era un casi seguro candidato a salir campeón de la Libertadores, y perdió esa posibilidad, los hinchas de Central, con su presidente a la cabeza, salieron a festejar esa derrota. Quien esto escribe era simpatizante de Central. En ese momento dejé de serlo. Una cosa es ser simpatizante y otra apañar semejante manifestación de desaforado fanatismo futbolero. Todo fanatismo es mal consejero, sea este político, religioso, cultural, artístico, nacional o deportivo. Lo de Central en aquella oportunidad y lo de Newell´s el domingo pasado no han hecho más que demostrar una total falta de ubicación y de poner en evidencia ese desaforado fanatismo a que hacemos referencia. Estos fanáticos futboleros deberían saber que la ciudad de Rosario es más importante que Newell´s y Central juntos, y que el país, la Argentina, es más importante que la Selección, Maradona, Messi, Grondona y "El fútbol para todos". Mientras los argentinos no acepten esta realidad, seguiremos como vamos: por mal camino y a los tumbos.



































