Estimado Roberto Linares: lo felicito y agradezco su carta del pasado miércoles. El hecho de que alguien tenga en la memoria al gran profesor Víctor Capolongo me alegra mucho. Y que se haya publicado como carta destacada también. Don Víctor Capolongo fue mi profesor de astronomía cuando el Observatorio y el Planetario estaban en construcción. Su carta me puso en onda positiva y en ese estado leí la nota de Miguel Angel De Marco en Reflexiones de ese día referida a los ideales que debieran existir por la cercanía temporal del Bicentenario, y sus comentarios sobre el libro "La tragedia espiritual de los jóvenes argentinos que hoy tienen 20 años", editado en 1941 y escrito por el hijo de Alcides Greca. Obviamente, relacioné ambos temas y reflexionando sobre ellos se me ocurrió la pregunta: ¿qué futuro puede tener una sociedad que no tiene en un lugar prominente a don Víctor Capolongo? No pretendo una respuesta a esa pregunta, pero reitero mis máximas congratulaciones.

































