El 25 de marzo ha sido decretado en nuestro país como el Día del Niño por Nacer. Un orgullo, ya que fue el primero en hacerlo y porque marca un ideal que se nos propone defender. Esta fecha revaloriza y nos hace tomar conciencia sobre la verdad científica que la vida comienza con la fecundación; y que desde ese mismo momento hay una nueva persona iniciando su camino de maduración. Por eso la importancia de defender, valorar y cuidar esa vida que recién comienza a gestarse en el vientre materno. Digo en especial defenderla, por los terribles ataques ideológicos que intentan menospreciarla diciendo que aun no es vida; discriminarla, como deseada o no deseada; ponerla a consideración del supuesto derecho de que "otra persona" decida si debe vivir o no; o hasta encubrir su asesinato con falacias como "interrupción del embarazo" o "aborto terapéutico". Terapéutico quiere decir "curar" y nunca voy a curar a nadie matando a otro ser que comenzó su vida en sus entrañas, al contrario, le voy a ocasionar un mal mayor. Por eso, junto a la defensa del Niño por Nacer, debemos atender y cuidar a la mujer, en especial la que lleva adelante un embarazo con riesgo para el bebé por distintas presiones, como por ejemplo por ser menor o incluso víctima de una violación (aunque las estadísticas indican que un embarazo es probable en apenas el 3 por 1.000 de estos casos). Quiero insistir en no dejarse llevar por el engaño que una minoría feminista intenta imponer, diciendo que el aborto debe ser legal, seguro y gratuito. No sería legal porque contradice nuestra Constitución que, coincidiendo con la ciencia, afirma que la vida se inicia con la concepción; por lo tanto matar un bebé sería un homicidio. Nunca será seguro, porque como toda práctica médica tiene sus riesgos y aún en países donde el aborto es permitido, también ocurren muertes maternas. Y tampoco podrá ser gratuito, ya que el aborto es ante todo un gran negocio para las clínicas, los laboratorios y el personal que interviene; en todo caso el costo será para todo el pueblo y lo será seguramente para la mujer que llevará ese dolor encima. Pero volviendo a este transcendente Día del Niño por nacer: celebremos a todos los niños en el seno de sus madres, a todo corazón que late ya desde la 6ª a 8ª semana de vida, a todas las valientes mujeres que protegen la vida dentro de sus vientres, a todos los médicos que cuidan, atienden y asisten el crecimiento de esa nueva vida por nacer y a todos los gobernantes que la defienden con responsabilidad cívica. Y porque cada vida vale, pongamos a Argentina de pié por la vida. Rosario Te Quiero Provida.


























