Enfoque

¿Por qué tantos periodistas en Rosario deciden pegar el salto a la política?

Ciro Seisas dejó "De 12 a 14" para incorporarse al gabinete de Javkin. Pero la lista de periodistas de Rosario que decidieron dedicarse a la actividad política es larga. ¿Cuál es la raíz de este fenómeno?

Lunes 14 de Junio de 2021

El salto del periodismo a la política viene siendo una constante en los últimos años en varios países del mundo, incluida Argentina. Pero en Rosario y en la provincia de Santa Fe este fenómeno se da de manera mucho más marcada. El último caso se conoció el martes pasado con Ciro Seisas, que ha pasado de ser uno de los periodistas más reconocidos de Radio 2 y Canal 3 a incorporarse como funcionario del gobierno municipal de Pablo Javkin. Pero la lista es larga. Algunos están actualmente activos en la primera línea de la política comarcal, hay quienes pasaron o están pasando sin hacer mucho ruido, otros se encuentran esperando una nueva oportunidad para retornar, unos pocos pegaron la vuelta a la profesión y algunos no están más. ¿Los nombres? Aquí van algunos: Elbio Martínez, Evaristo Monti, Luis Etcheverry, Rafael Ielpi, Dante Nasurdi, Vicente Cuñado, Rubén Galassi, Pablo Cribioli, María Herminia Grande, Eduardo Seminara, Carlos Cardozo, Carlos Del Frade, Norma López, Ana Martínez, Alejandro Grandinetti, Marcelo Lewandowski, Susana Rueda, Leo Ricciardino y ahora Seisas, entre otros. El fenómeno también se siente con fuerza en la ciudad de Santa Fe: el actual intendente, Emilio Jatón (Frente Progresista), fue un reconocido periodista radial y conductor del noticiero de Canal 13 (Telefé). Dicen que la abogacía es la profesión que predomina en la política, pero en Rosario y en la provincia el periodismo no se queda muy atrás. Es uno de sus principales semilleros.

https://twitter.com/pablojavkin/status/1402418044236877824

Al periodismo y la política hoy los separa una delgada línea, pero línea al fin. Quien repase la historia argentina verá, sin embargo, que en el siglo XIX hacer política y hacer periodismo directamente eran una misma cosa. Todos los grupos políticos fundaban sus periódicos. Justamente, los 7 de junio se celebra el Día del Periodista en homenaje al primer diario que funcionó en el país desde la etapa independentista. La Gazeta de Buenos Ayres, fundada esa fecha de 1810 por Mariano Moreno, nació para ser un órgano de difusión de las ideas de la Primera Junta de Gobierno. Allí escribieron personalidades destacadas como Manuel Belgrano y Juan José Castelli (ver acá).

El mismo diario La Capital también tuvo sus orígenes en el marco de un proyecto político. Fue fundado el 15 de noviembre de 1867 por el periodista Ovidio Lagos. Este periódico fue promovido por Justo José de Urquiza, quien pretendía un medio que predicara sus ideas federalistas. De allí el nombre del diario como producto de aquellas singulares circunstancias: alude a la pretensión de que Rosario fuera la capital de la Argentina (la ley llegó a aprobarse en tres oportunidades, pero fue vetada por los presidentes Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento). La Capital terminó convirtiéndose en uno de los diarios más importantes del país y el más antiguo. Pero hoy su nombre también es el recordatorio de lo que no fue en términos de proyecto de país y del triunfo del centralismo porteño (ver acá).

Y qué decir del diario La Nación, fundado el 4 de enero de 1870 en Buenos Aires. Su creador y director fue el periodista, político, historiador y militar Bartolomé Mitre, quien dos años antes había terminado su mandato como presidente de la Nación. El diario surgió en el mismo momento en que Argentina se estaba consolidando como un Estado nacional y definiendo su modelo de país. De allí el pretencioso nombre: La Nación. Su leitmotiv era la defensa de los intereses porteños y el impulso de la hegemonía de la ciudad de Buenos Aires sobre el resto de las provincias.

El periodismo de Moreno, Lagos y Mitre era inseparable de los proyectos políticos por los que luchaban.

Desde esa época mucha agua ha corrido bajo el puente, muchísima, y los medios evolucionaron y se transformaron. Hoy trabajan bajo el pretendido paradigma de la “objetividad” de la información (aunque algunos la han perdido, y de manera muy burda, en el declarado “periodismo de guerra” que se desató por la llamada grieta).

Pero salvando la distancia histórica, y todo lo que hay en el camino, los partidos siguen recurriendo al universo de periodistas para nutrirse de funcionarios y candidatos. Pero, ¿por qué hoy se sienten atraídos por estas figuras? En la mayoría de los casos buscan a los periodistas famosos porque poseen un atributo muy valorado en el caso de postularse a una elección: un alto nivel de conocimiento en la población. El destacado politólogo francés Bernard Manin fue el primer autor en introducir el concepto de “democracia de audiencias”. Manin hace alusión al tipo de democracia surgida a partir de finales del siglo XX, caracterizada por el aumento interrelacional entre el sistema político democrático y el modelo de las audiencias televisivas. Según el propio autor, tras el parlamentarismo dominante en el siglo XIX y el sistema de partidos de masas característico del siglo XX, el nuevo siglo XXI viene marcado por esta “democracia de audiencias”. En la “democracia de audiencias” los ciudadanos votan de modo distinto de una elección a otra dependiendo de la persona particular que compita por su voto. Es decir, los votantes tienden a votar más al candidato (mientras más conocido, más posibilidades) que al partido al que pertenece. El programa o el ideario se tornan secundarios, con lo cual la representación real pasa también a un segundo plano.

Así, cada año electoral los partidos vienen abriendo sus espacios a personajes con alto nivel de conocimiento en la ciudadanía con el objetivo de sumar ideas, pero principalmente votos. En Rosario y en la provincia de Santa Fe esto se ve facilitado de manera fenomenal desde 2011 por la implementación de la boleta única, un sistema de votación sobrevalorado por algunos sectores políticos, pero que termina potenciando esta “democracia de audiencias”, ya que da enormes ventajas a los más conocidos y famosos por sobre las propuestas e ideas.

En retrospectiva, la estrategia de los partidos de recurrir a celebridades –más allá de los periodistas– arrancó con fuerza en la provincia en la década del 90. Fue cuando Carlos Reutemann pegó el salto a la política tras haber sido piloto de Fórmula 1 desde 1972 hasta 1982. En 1991, de la mano del por entonces presidente Carlos Menem, fue electo gobernador. Y allí arrancó su arrolladora carrera política, que hasta el día de hoy tiene en su haber dos mandatos como gobernador, convencional constituyente y cuatro períodos como senador nacional (cumplirá 21 años en la Cámara alta). El cantante y compositor Enrique Llopis es otro ejemplo de este fenómeno: fue subsecretario de Cultura municipal en la segunda gestión del intendente Héctor Cavallero, luego diputado nacional, subsecretario de Cultura de la provincia, más tarde de la Nación y candidato a intendente de Rosario. Más acá en el tiempo aparecen el ex piloto de Fórmula 1 Oscar Larrauri (un mandato como concejal), el ex futbolista de Central Aldo Pedro Poy (concejal por tres períodos, este año termina su mandato), el ex jugador de Newell’s Ariel Cozzoni (actual concejal), el chef de TV Marcelo Megna (actual concejal), el mediático veterinario Carlos Cossia (cumplió un periodo como concejal), la ex Leona Agustina Bouza (un período como concejal), el actor y humorista Miguel Del Sel (dos veces candidato a gobernador –en los comicios de 2015 perdió ante Miguel Lifschitz por solo 1.496 votos– y embajador en Panamá durante el macrismo) y la modelo y panelista de TV Amalia Granata (actual diputada provincial).

El salto del periodismo a la actividad política también tiene sus antecedentes en Rosario. Se podría decir que Elbio Martínez es el precursor de este fenómeno. En la década de 1960 comenzó a trabajar en radio y más tarde en televisión como columnista del programa “El clan”, por Canal 5. Pero alternó su profesión con la actividad política: entre 1981 y 1983 fue secretario de Promoción Social de la Municipalidad en la Intendencia de Alberto Natale (Partido Demócrata Progresista), durante la última dictadura militar. Y ya en democracia fue electo concejal y diputado provincial.

Evaristo Monti, el periodista más influyente que tuvo la ciudad en las décadas de 1980 y 1990 y que marcó a los medios de esa época, desembarcó en la arena política tras un ofrecimiento de Luis Rubeo (padre) para ser candidato a concejal por un sector del peronismo opuesto al entonces gobernador Reutemann. Así encabezó en 1993 una de las listas del PJ (época de la ley de lemas) y se convirtió en edil. En 1997 se presentó a la reelección y renovó su cargo por cuatro años más. También fue convencional constituyente en 1994.

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Evaristo Monti habla en una sesión del Concejo. Su par del socialismo Miguel Zamarini lo mira con atención.

Evaristo Monti habla en una sesión del Concejo. Su par del socialismo Miguel Zamarini lo mira con atención.

De allí en más apareció en Rosario un ejército de periodistas que saltó el cerco que separa esta profesión de la política. Así, el periodista radial Vicente Cuñado fue concejal y diputado por el radicalismo. Su colega Dante Nasurdi, columnista de “El clan” y conductor y comentarista en LT8, fue edil por el justicialismo. Rafael Ielpi trabajó en varios medios (entre ellos, el diario Democracia y la revista Boom) y luego fue subsecretario de Cultura municipal de la gestión de Horacio Usandizaga y concejal por la UCR. Luis Etcheverry, que llegó a ocupar el cargo de secretario general de Redacción de La Capital, fue concejal entre 1973 y 1976, hasta el golpe militar; después, vinculado a la Democracia Progresista, fue director de Prensa de la gestión municipal de Natale, y candidato a concejal e intendente en sucesivas ocasiones. Rubén Galassi, que también integró la Redacción de La Capital, se convirtió en el responsable de prensa y comunicación de la Intendencia de Binner, luego ocupó el mismo cargo en la provincia y más tarde fue ministro de Gobierno santafesino y diputado provincial. El comunicador Eduardo Seminara fue diputado nacional por el PJ. El periodista deportivo Pablo Cribioli fue concejal por la UCR y hasta presidente de ese cuerpo. María Herminia Grande ocupó una banca en la Cámara de Diputados provincial por el peronismo, luego asumió como titular del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro) y finalmente regresó al periodismo. Tras ser el productor durante dos años del programa de Evaristo Monti, Carlos Cardozo fue responsable de prensa y comunicación de los gobiernos de Reutemann y Jorge Obeid y luego concejal del PRO por dos períodos. El periodista Carlos Del Frade se convirtió en 2015 en diputado santafesino por un frente de izquierda y en 2019 obtuvo la reelección. Luego de ejercer la profesión periodística en varios medios de comunicación, Norma López es actualmente concejala y vicepresidenta del PJ santafesino. Ana Martínez pasó de conducir el programa de TV “Mañanitas” en Somos Rosario a candidata a intendenta por el macrismo, diputada nacional, precandidata a vicegobernadora y actual concejala.

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Alejandro Grandinetti tuvo un vasto recorrido en distintos medios y luego fue diputado nacional por el massismo y actualmente es secretario de Turismo provincial. El reconocido periodista deportivo Marcelo Lewandowski se presentó en 2019 como candidato a senador por Rosario del peronismo: en esos comicios dio el batacazo al derrotar por más de diez puntos a las dos veces intendenta Mónica Fein. La periodista de TV Susana Rueda también decidió dejar el periodismo para ser candidata a concejal (lo anunció con una frase que hizo ruido: “Es el momento de salir de mi zona de confort”) y se impuso en las últimas elecciones encabezando la lista del Frente Progresista (ver acá). El periodista Leo Ricciardino fue otro que pegó el salto, pero volvió sobre sus pasos: en diciembre de 2019 el gobernador Omar Perotti lo designó como vocero de su gestión, pero a fines de diciembre pasado presentó la renuncia argumentando que no podía seguir cumpliendo su labor por "cuestiones personales y de salud”. En febrero pasado regresó a la radio con un programa en Sí 98.9.

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Y, por ahora, la lista de periodistas locales convocados por la política la cierra Ciro Seisas. Tras conseguir una muy alta exposición pública por su tarea de coconducción del programa “De 12 a 14”, Seisas se sumó el martes pasado al gobierno de Javkin para “ayudar” en la comunicación y “agilizar el tiempo de la resolución de los reclamos de vecinos”, según textuales palabras del propio intendente. ¿Pero ese es su verdadero destino político? Si bien quienes están cerca de la sala de máquinas de la Intendencia no lo confirman, todo indica que Seisas será el primer candidato a concejal por el oficialismo en los comicios de este año.

La “democracia de audiencias”, de la que habla el politólogo Manin, llegó para quedarse. Pero la gran pregunta que se abre es si el liderazgo que se conforma en el contexto de esta “democracia de audiencias” podrá articular un proyecto propio de ciudad y de provincia. Es que esas mismas audiencias a las cuales este liderazgo apela están también conformadas por los medios de comunicación porteños, que dominan la agenda política nacional y tienen una fuerte influencia en todo el interior del país. El interrogante está en el aire.

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