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"Pollo" Bassi se abstuvo de declarar por un homicidio que le imputan

Fue ayer ante el juez Alejandro Negroni, quien investiga la muerte de Juan Colasso y al menos tres ataques previos sufridos por la víctima.

Sábado 28 de Septiembre de 2013

En la última indagatoria que tenía pendiente en Tribunales, Luis "Pollo" Bassi se refugió en el silencio. A diferencia de los interrogatorios anteriores, en los que aceptó hablar y respondió preguntas, esta vez se abstuvo de declarar por el crimen de Juan Pablo Colasso, acribillado en noviembre de 2012 cuando estaba frente a su casa de Villa Gobernador Gálvez a la espera de que lllegaran a atacarlo, con un chaleco antibalas y una pistola 9 milímetros en un puño. Bassi fue acusado como autor o ideólogo de ese asesinato y también por participar en una secuencia de tres tiroteos previos que desembocaron en la muerte de Colasso.

"No voy a contestar preguntas", se limitó a responder ayer a media mañana Luis Bassi ante el juez de Instrucción Nº 11, Alejandro Negroni, sus defensores y la fiscal Nora Marull. El hombre de Villa Gobernador Gálvez dueño de un boliche y una remisería, ex integrante de la barra brava de Newell's y a quien le atribuyen confrontaciones con la familia Cantero de barrio Las Flores, se entregó el miércoles a la mañana en los Tribunales tras permanecer tres meses y medio prófugo.

Tres causas. A Bassi lo requerían tres jueces de Instrucción. El jueves declaró ante el magistardo Juan Carlos Vienna en la megacausa por homicidio y asociación ilícita en la que tenía pedido de captura pero finalmente no fue imputado: sólo prestó declaración informativa.

Luego habló ante el juez Hernán Postma como ideólogo del crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, el ex líder de Los Monos baleado el 26 de mayo pasado frente a un boliche de Villa Gobernador Gálvez. Ayer, finalmente, fue indagado por el crimen de Colasso en el juzgado de Negroni.

El homicidio ocurrió el 16 de noviembre del año pasado a metros de la casa de la víctima, en Bordabehere al 1400 de Villa Gobernador Gálvez. El hombre sabía que lo estaban buscando para matarlo, por eso llevaba puesto un chaleco antibalas y portaba una pistola Browning 9 milímetros cromada que no gatilló.

A las 4 de la mañana de ese día se escucharon varios balazos y cuando los vecinos salieron a ver qué había pasado encontraron a Colasso tendido en la vereda, con un balazo que le había atravesado la cabeza, su gorra blanca manchada de sangre y otros dos tiros en las piernas. Su auto, un Peugeot 307 gris con las puertas abiertas y la música encendida, tenía un abollón y siete disparos en la carrocería de proyectiles calibre 11.25 y 9 milímetros.

Por esa muerte, Bassi fue imputado de "haber tomado intervención" en un homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En el mismo acto de la indagatoria, la fiscal Marull aclaró que esa participación incluye tanto la autoría del crimen como haber sido el ideólogo. Pero además, fue imputado de tres tiroteos previos que tuvieron como víctimas a Colasso y otras personas y que ocurrieron en un radio de diez cuadras. En todos los casos, familiares y testigos apuntaron contra Bassi y su familia. Lo que ocurrió, al parecer, fue que Colasso buscó venganza tras ser baleado en una pierna y lo mataron como réplica a esa revancha. Entre el jueves y ayer, con Bassi ya detenido, testigos de esos incidentes ampliaron sus dichos en el juzgado.

Uno tras otro. El primero de los ataques a tiros fue el miércoles 14 de noviembre a las 16.30, en 1º de Mayo y avenida San Martín de Villa Gobernador Gálvez. Allí Colasso recibió un tiro en una pierna y resultaron baleados un auto estacionado y el frente de una concesionaria de motos. Los disparos partieron desde una camioneta y ayer Bassi fue imputado por el delito de abuso de armas y amenazas calificadas.

El mismo delito se le imputó por un enfrentamiento que se produjo dos horas y media más tarde, a las 19 de ese día, en Opicci y Soldado Aguirre, donde los tiros partieron de dos vehículos y cuatro autos de vecinos fueron dañados. El siguiente hecho fue la madrugada del 15 de noviembre, cuando atacaron con una lluvia de balas la casa de Bordabehere al 1400 donde Colasso vivía con sus padres y un hermano. El frente quedó decorado por 24 tiros de calibre grande. En este caso, Bassi deberá responder por amenazas calificadas con armas de fuego.

Esa infernal secuencia terminó la noche siguiente cuando Colasso, enfundado en un chaleco antibalas, abrió las puertas de su auto, subió la música a todo volumen y al grito de "vengan, vengan", agitando una pistola, anticipó su anunciado final.

Tras abstenerse de declarar, Bassi fue retirado del juzgado esposado y escoltado por tres policías con armas largas que lo condujeron por un pasillo de Tribunales donde lo esperaba un grupo de familiares. Los mismos que, minutos más tarde, protagonizaron una pelea a gritos que debió aplacar la guardia del edificio, con familiares del fallecido Miguel Angel "Japo" Saboldi. Este hombre había sido detenido por narcotráfico, murió en el incendio de la alcaidía de Jefatura del 12 de abril pasado y sus familiares acusan a Bassi de haber instigado el incidente para eliminarlo.s

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