Un altercado entre un empleado de seguridad de un boliche céntrico y una mujer
que había ido a bailar allí terminó en un grave incidente en la puerta del local: enardecida por el
episodio previo, la muchacha se acercó a un automóvil con vidrios polarizados, tomó de allí un arma
y efectuó un disparo contra uno de los custodios con los que había discutido. El balazo se incrustó
en la pierna derecha de otro vigilador, de 28 años, que debió ser internado en el Hospital Clemente
Alvarez. Quedó allí en observación, con fractura de fémur, fuera de peligro.
En base a palabra de testigos, uno de los cuales aportó el
número de patente del auto, se conjeturó que la persona que había disparado podía ser una empleada
policial.
Esa mujer. Tal cosa quedó confirmada por la tarde, cuando se estableció que el
vehículo pertenecía en efecto a una suboficial de la fuerza, de 30 años. Tras ello la mujer fue
ubicada. Según fuentes de la causa, admitió el hecho y entregó su arma. Quedó detenida y hoy será
indagada por la jueza de Instrucción en turno, Alejandra Rodenas, bajo los cargos de abuso de armas
y lesiones graves.
El incidente se desató a las 5 en el baño del boliche Gotika, de Mitre 1523. La
discusión a gritos de dos mujeres motivó la intervención de dos custodios que les ordenaron que se
retiraran. Eso acrecentó la tensión entre una de las mujeres y uno de los patovicas que, según
aportes de testigos, la sacaron del lugar.
Varios testigos aseguraron que, ya en la calle, la mujer se
arrimó hacia un VW Polo bordó, extrajo de allí un arma y disparó contra uno de los dos custodios,
bajo evidente ofuscación y ante la vista de la gente que salía de la disco. Otros testigos
aseguraron que la mujer no sacó su pistola del auto sino que ya la tenía consigo. El balazo que
disparó le perforó la pierna a Sebastián Eduardo Ocampo, de 28 años. Una ambulancia de Ecco lo
trasladó poco después al hospital.
Hacia el auto. Tras disparar, la joven ingresó en el auto con otra mujer y un
hombre y se fue de inmediato. En la calle había numerosas personas en ese momento y varias la
describieron a la policía en forma coincidente: dijeron que la que había tirado era una mujer de
baja estatura, de cutis moreno, cabello largo y vestida con ropa holgada, un pantalón y una camisa
blanca. También aportaron la patente.
Efectivos de la comisaría 2ª supieron poco después que el
auto pertenecía a Patricia Mabel C., una joven que se desempeña en el despacho de la comisaría 18ª.
De la puerta del boliche personal de la sección Rastros levantaron un plomo deformado y una vaina
calibre 9 milímetros. La policía derivó el sumario a la División Judiciales por tratarse la
sospechada de una empleada policial y poco después la mujer fue detenida.
La discusión. Sebastián Ocampo está casado y tiene una hija de un año y medio.
Trabaja hace diez años en vigilancia en boliches. Según contó su padre, Marcelo Ocampo, anoche en
el Heca, antes de abrir fuego la joven policía formuló una amenaza mientras su hijo y otro custodio
intentaban conducirla hacia la calle.
"Le dijo al compañero de mi hijo «vos no sabés con quién te estás metiendo»
mientras le mostraba su pistola nueve milímetros reglamentaria". Según el padre del herido, el
vigilador no se amedrentó y le respondió en forma tajante. "Ya sé con quién estoy hablando. Ahora
les va a decir quién sos a los de la comisaría segunda".