Las restricciones médicas para ingresar a un natatorio público son claras: el que tiene hongos en los pies, o piojos, no pasa. Por este motivo, todos los días, decenas de niños y adultos se quedan sin la posibilidad de darse el esperado chapuzón. La Capital habló con médicos que atienden en los consultorios de distintas piletas de la ciudad donde se realizan las revisaciones obligatorias. Aseguraron que, como mínimo, uno de cada diez chicos tiene pediculosis y que la misma proporción se da con los hongos en los pies y uñas en los adultos.
Aunque las reglas son claras y se repiten año a año, los profesionales reconocen que la gente se molesta o enoja cuando les dicen que no pueden entrar a la pileta. “A veces se dan situaciones desagradables. No hay conciencia sobre el riesgo que implica para la persona, y para los demás, tener una enfermedad infectocontagiosa”, señalan.
Los piojos, “habitantes” indeseados del verano, aparecen todas las temporadas, pero en el complejo Deliot (de Bv. Seguí al 5400) y en el Saladillo (ubicado en Nuestra Señora del Rosario 400 bis) los médicos indicaron que la frecuencia de la pediculosis disminuyó respecto de años anteriores. Darío Napoligianti, médico del Deliot, se lo atribuyó a “la tarea de prevención que se dan en los centros Crecer”. La mayoría de los niños de la zona que van a la pileta concurren durante el año a los centros municipales que asisten y contienen a familias vulnerables. “Es evidente que hay un trabajo de prevención y control que está dando resultado, al menos con este tema particular”, mencionó.
Diego Cassina, médico del balneario Saladillo reconoció que “sinceramente pensé que la proporción de chicos con pediculosis iba a ser más elevada”. Además de tarea preventiva que pueda desarrollarse en otros ámbitos, destacó que “el hecho de que sea un motivo de exclusión obliga a las familias a controlar un poco más a las criaturas, que son las que más sufren los días que se quedan sin pileta”.
En el complejo del Parque Alem la realidad es otra. Una de las médicas que estaba atendiendo en el consultorio comentó que “los piojos son súper frecuentes. Hay días en los que la tercera parte de los chicos que revisamos tiene pediculosis”. El público que concurre a estas piscinas tiene otro poder adquisitivo y proviene de distintos barrios de la ciudad. Es probable que en estos casos no exista una tarea de concientización colectiva como sucede en las zonas periféricas con los centros Crecer.


























