El fiscal Esteban Franichevich pidió prisión perpetua para Mariano Josué Blanco, el joven que está siendo juzgado por matar a su bebé de 3 meses tras una violenta discusión que mantuvo con su pareja dos años atrás en una esquina del barrio Godoy. A su turno, los abogados querellantes requirieron la misma sanción penal mientras que la defensa del muchacho pidió que se atenúe la pena ante "la situación de miseria, la falta de educación y el arrepentimiento" del acusado.
El responsable de la acusación pidió que se condene a Blanco por homicidio agravado por el vínculo en concurso real con amenazas coactivas y desestimó las circunstancias de atenuación reclamadas por la defensora oficial. "Estas situaciones no tienen nada que ver con este hecho. El procesado (Blanco) venía pergeñando la venganza para la madre (del bebé) y la suegra desde la ruptura de la pareja", aseguró.
En los alegatos, el fiscal recordó que la psicóloga y el psiquiatra que entrevistaron a Blanco dijeron que la infancia "traumática" del acusado no fue "determinante" para matar a Jeremías, aunque aceptaron que fue "condicionante". Y sostuvo que quedó probada la amenaza coactiva hacia la mamá de la criatura por lo que también fue acusado.
A su turno Martín Riccardi, abogado querellante del Centro de Asistencia Judicial (CAJ) que representa a los familiares del bebé, afirmó que el crimen de Jeremías fue "el caso más cruel" que conoció en sus 15 años de carrera porque "superó las expectativas del orden natural de la vida". Y señaló que los hechos fueron acreditados por la propia confesión de Blanco, los testimonios de los familiares de la víctima y de los testigos del hecho. "Comprendía todos los actos y pudo reconstruir todo lo vivido cuando cometió el crimen", sostuvo Riccardi.
El abogado sostuvo que las amenazas que sufrió Mónica Canelo, ex pareja del acusado y mamá de Jeremías, fueron corroboradas. "Desde el nacimiento del chico Mónica tuvo que padecer las amenazas de Blanco porque no quería volver con él. No toleraba la ruptura amorosa y cumplió su amenaza matando al chico", sostuvo.
Por su parte, la defensora oficial aceptó que no está en discusión la autoría del hecho, pero requirió la absolución de Blanco por el delito de amenazas coactivas por ausencia de pruebas. Y señaló que debían valorarse como atenuantes "la situación de miseria, la falta de educación y su arrepentimiento. Mi defendido es analfabeto", explicó.
El hecho que se juzga ocurrió el 3 de febrero de 2011. Entonces Mónica Canelo, su madre Marta y sus hermanos pequeños regresaban de un dispensario del barrio Godoy cuando se toparon con Blanco que iba en un carro. Tras una discusión que fue subiendo de tono, el muchacho empujó al piso a su ex pareja, agarró de las piernas al bebé y lo tiró al piso causándole heridas que poco después le provocarían la muerte.