Un grupo de 41 monos que fueron utilizados en laboratorios autríacos corre el riesgo de ser saparado y abandonado, según denuncia una campaña de firmas de organizaciones de defensa de los animales en España, y publica la edición digital del diario español El Mundo.
Durante dos décadas los monos fueron utilizados en experimentos de laboratorio por la compañía Inmuno AG. (absorbida por Baxter) en Austria. Ahora, el safari park en el que vivían está en bancarrota y la solución que se plantea es repartirlos en diferentes instalaciones que, según las organizaciones de defensa de los primates, no tienen capacidad de cuidarlos.
Una campaña internacional de recolección de firmas, liderada por Four Paws y el Proyecto Gran Simio, intenta que su separación no se produzca y que se les garanticen sus cuidados durante el resto de su vida, unos 20 años.
Los promotores de la iniciativa recuerdan la cruda y cruel historia de estos primates. Fueron capturados cuando eran unos cachorros en Africa, después de que masacraron a sus familias, y crecieron en pequeñas jaulas solitarias, algunos durante dos décadas, para ser utilizados en los laboratorios.
Cerca de la mitad de los simios fueron infectados con el virus del sida y la hepatitis en investigaciones sobre estas enfermedades y a otros las continuas sedaciones les dejaron muy afectados física y psicológicamente y aún siguen siendo muy frágiles.
Después de que Baxter suspendiera los experimentos, los 41 chimpancés fueron trasladados al Safaripark Ganserndorf de Austria, que ya entonces estaba en bancarrota. Durante seis años, Baxter se comprometió a pagar su manutención, pero ahora el plazo se acabó, por lo que plantearon trasladar a algunos a un zoo en Hungría. Para las organizaciones de defensa de los animales, los chimpancés Baxter, como se los conoce, deberían vivir juntos, como hasta ahora, en un lugar en el que su rehabilitación no se viera interrumpida y fuera supervisada por científicos.
Recuerdan que algunos de ellos sufren desórdenes alimenticios, se masturban compulsivamente, se arrancan los pelos y sufren ataques en los que se hieren entre sí. “Necesitan cuidados en un santuario, no en un zoológico”, afirman.
El Proyecto Gran Simio, por su parte, destaca que en todos los países industrializados existe el consenso de retirar a primates utilizados en experimentos a santuarios donde el objetivo es su bienestar.
Four Paws denunció las consecuencias que tendría la división del grupo. La intención es trasladar a los que consideran que están sanos a un zoológico en Hungría con instalaciones para chimpancés, donde serían expuestos al público. “Pero no hay planes alternativos para los que sucumban al estrés de verse exhibidos después de pasar casi toda la vida encerrados y, además, ese zoo no alcanza el nivel requerido por la ley austríaca para el bienestar animal”, denuncia Four Paws.































