Suena pomposo denominar avenida a Ovidio Lagos desde el puente Circunvalación hasta el balneario Los Angeles. Es sólo una maltratada arteria de dos manos en la que desembocan todas las calles transversales. Ingresar o salir de Rosario por esa calle es una aventura peligrosa debido a serias circunstancias. Sobre Ovidio Lagos se encuentran las más pujantes industrias. Los camiones de gran porte no pueden maniobrar frente a las fábricas y si lo hacen se detiene el tráfico en ambas manos. En diferentes turnos de trabajo se inunda la calle con cientos de motociclistas que se interponen entre los vehículos provocando situaciones peligrosísimas. Ovidio Lagos es la única ruta para ingresar a Rosario la producción agrícola del sur provincial y norte bonaerense. Ese grano es transportado por camiones treintañeros, con rodaje vencido, pérdidas de carga y desplazamiento de 40 kilómetros por hora obstaculizando el tráfico hasta formar inmensas colas. Incorporemos a este panorama los cientos de automóviles que deben entrar a nuestra ciudad, los remises y comisionistas, los ómnibus, y tendremos casi el escenario completo. Digo casi porque aún falta mencionar los carritos cartoneros de tracción a sangre y el tráfico proveniente de autopista Aramburu cuando a ésta la invaden los piquetes. Ya existen viviendas precarias próximas al futuro ensanche de cuatro manos prometido conjuntamente entre el gobierno y los empresarios. El antiguo puente sobre el arroyo Saladillo se deterioró y abandonó tras poner en uso el puente existente actualmente. Imaginemos que podría llegar a pasar si este puente se deteriora. Hay un lavadero de camiones totalmente ilegal que inunda la curva de salida desde Ovidio Lagos hacia el acceso sur. No vemos a la GUM, no hay nadie dirigiendo el tráfico, no hay vigilancia policial ni Oficina Nacional de Seguridad Vial. Se pueden adelantar algunas tareas correspondientes al ensanche: ubicar definitivamente las columnas de alumbrado con su correspondiente alimentación, instalar el sistema de desagote pluvio-cloacal, reparar el antiguo puente, hacer desaparecer los pozos y lomos de burro. Es total y absolutamente necesario que Ovidio Lagos comience a formar parte del éjido rosarino como otros bulevares y avenidas.
































