En apoyo a la carta publicada el 2 de enero con respecto a la intersección de la ruta 33 con la 14, a la altura de Pérez, y el terrible estado de esta última vía, me surgen los mismos interrogantes que a la mayoría de los que la transitamos a diario. Este cruce es un peligro latente, con sol o sin sol, con lluvia o sin ella, y más aún de noche. Me pregunto: ¿dónde están las autoridades provinciales que tienen íntima relación con concesionarias viales (estaciones de peaje), ya que ambas rutas están concesionadas? Si bien es necesaria una comprometida campaña de prevención de accidentes, parte de ese presupuesto podría destinarse al funcionamiento del semáforo ya ubicado en el empalme de las rutas y la señalización correspondiente, tanto en ese lugar como a lo largo de toda la ruta 14. Creo que de esta manera se reducirían significativamente las situaciones lamentables, dado que allí los accidentes suelen ser mortales. Es la primera vez que escribo una carta de lectores y pareciera que a través de este medio es la única manera que tenemos para que las autoridades aunque sea lo piensen. Ojalá que les pese un poco que la falta de atención que ellos demuestran muchas veces cuestan vidas, no sólo las nuestras sino la de los suyos.





































