Brasil se apresta a desplegar al Ejército en las calles de Río de Janeiro, mientras una huelga de policías amenazaba el carnaval más famoso del planeta, afectando la imagen de la ciudad de cara a la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016.
La huelga, en demanda de mejoras salariales, se produjo luego de que una medida similar en Salvador, en el estado de Bahía desató en los últimos 11 días una ola de violencia que dejó al menos 150 muertos y fuertes pérdidas económicas.
En Río de Janeiro la acción no causaría un caos de esa naturaleza, ya que los líderes de la huelga aceptaron ofrecer un servicio mínimo a pesar de las protestas.
Hasta ahora, la intensidad de la huelga en la ciudad carioca no se compara con la situación generada en Salvador, donde algunos oficiales de policía presuntamente fueron los responsables de los crímenes.
Sin embargo, la voluntad de los policías brasileños de abandonar sus puestos cuando más se los necesita molestó a muchos y puso en duda la seguridad general de un país con crecientes ambiciones de primer mundo.
Mientras los residentes seguían con su vida normal en la ciudad balnearia de 6,4 millones de habitantes, sólo un puñado de distritos parecían estar luchando con la escasez de oficiales.
Aun así, el Ejército dijo estar dispuesto a enviar 14.000 hombres a patrullar las calles de la ciudad y del estado carioca.
La presidenta Dilma Rousseff desplegó la semana pasada más de 4.000 soldados en Salvador para intentar restablecer el orden. Dados los crecientes llamados a huelga en toda la nación, las autoridades estatales y federales se preparaban para medidas similares en Rio.
"Hay un plan de emergencia", dijo el coronel Frederico Caldas, portavoz de la fuerza policial. "Pero no es necesario en la situación actual", agregó.
La huelga comenzó justo una semana antes de la inauguración del famoso carnaval y coincide con el inicio de cientos de desfiles callejeros informales, conocidos como blocos. Se prevé que hasta 850.000 turistas llegarán a las playas de la segunda ciudad brasileña para los festejos, que se celebran del 17 al 21 de febrero.
Las huelgas policiales exponen la debilidad institucional de Brasil, la sexta mayor economía del mundo. La Copa Mundial y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 son consideradas pruebas de la estatura mundial de esta nación.
"No queremos arruinar el carnaval"
“De ningún modo queremos arruinar el carnaval”, dijo el sargento Wallace Rodrigues, uno de los organizadores de la protesta en Río, en una rueda de prensa. “Aún tenemos una semana y estamos convencidos que para ese entonces podremos resolver el tema a través del diálogo”, agregó.
Funcionarios federales también confían en que los festejos seguirán adelante. “No tengo ni la menor duda de que el carnaval se hará”, dijo el ministro de Justicia José Eduardo Cardozo. “El gobierno está listo para enviar las tropas que sean necesarias”, aseguró.
En Bahia, casi 6.000 oficiales, o un quinto de la fuerza policial del estado, participó en la medida. De los 70.000 efectivos de Río, incluyendo bomberos y guardiacárceles, sólo 3.000 se reunieron en el centro colonial de la ciudad anteayer en una protesta inicial para lanzar la huelga.
En Río, el aumento salarial dará a la policía un salario mínimo mensual de 1.816 reales (1.055 dólares), cerca de la mitad de lo que están demandando.
Hasta el momento, las unidades policiales parecían estar operando con normalidad y los residentes de la ciudad notaron pocas alteraciones.