Nos sumarnos como institución al pedido que la mayoría de la sociedad argentina hace hoy a los senadores para que rechacen el matrimonio homosexual por ser contrario a la naturaleza misma del matrimonio y defiendan así la institución familiar, que nada tiene que ver con credo alguno. Los niños tienen el derecho humano de crecer con un padre y una madre, y la ley de adopción no tiene otra finalidad más que esta. Por otro lado no creemos que esto signifique ninguna discriminación ni ofensa a las personas de condición homosexual, a quienes hay que respetar como seres humanos, pero tampoco se puede constituir matrimonio lo que por esencia no lo es. Así como el árbol de peras no puede dar manzanas por su naturaleza, de igual modo las uniones homosexuales no constituyen matrimonio por su misma naturaleza. Ojalá los argentinos abramos los ojos y pensemos en el futuro de la patria, y los legisladores cumplan su función fieles a la verdad y el bien común.


































