Así deberían llamarse. Qué falta de amor a lo más preciado de la docencia: los alumnos. ¿Quiénes son para adueñarse de los derechos de los niños, recibir su educación en tiempo y forma? Mi madre se caminaba casi 20 cuadras de ida y 20 de vuelta para ahorrarse los boletos y ayudar a parar la olla, pero jamás, aún contra viento y marea, dejó de ir un día a dar clases (yo aprendí e hice míos esos ejemplos). Siguen aprovechándose los inmorales dirigentes gremiales (siempre las mismas caripelas) de los vagos e indecentes maestros (que cada vez parecen más) para que los sigan manteniendo atornillados en sus sillones de seudodefensores de sus derechos para no trabajar . Son vagos, no les cabe otra. Ya sé, se escudarán en la cuestión económica, que si no se defienden así, no los defiende nadie. Son excusas. Son tan incapaces los maestros y el gobierno provincial que no tienen una idea para resolver este problema, generar alguna propuesta que evite el paro (condicionar un amento provisorio hasta que se tenga una mejor data de la inflación esperada, compensar las horas perdidas con sábados u otros días, como simples ejemplos). ¿Por qué no piden públicamente que participe el pueblo (padres en forma especial) de propuestas que ayuden a sortear esta problemática, y que la decisión de un paro no sea el del poder omnipotente de estas vergonzosas y previsibles asambleas gremiales? La única real moción que presentan es "¿cuándo y cuánto paramos?". Tengan honor y gratitud, ¿o tampoco saben de esto?































