Villa Constitución.— La firma Oil M&S, propietaria de la autopartista Paraná Metal que emplea a unos 900 operarios, comunicó ayer a la Justicia y a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local su decisión de abandonar la empresa, que había adquirido a principios de este año. Los empresarios alegaron que la gestión “no es viable” con el actual nivel de producción y la falta de clientes. Con esta decisión quedó libre el camino para que la Justicia dicte la quiebra definitiva de la autopartista radicada en Villa Constitución, que ingresó hace más de un año y medio en un conflicto sin fin, potenciado por la convocatoria de acreedores dispuesta por sus anteriores propietarios.
La empresa comandada por Cristóbal López debía presentar ayer un plan de negocios y su propuesta de pago a los acreedores verificados en el concurso, pero imprevistamente comunicó su drástica decisión a la jueza que lleva adelante el proceso, sumiendo en el desconcierto y la desesperación a sus 900 trabajadores, entre propios y contratados.
“La gerencia nos comunicó que no hará la presentación cuyo plazo vencía hoy (por ayer), porque la empresa no es viable en la actual situación. Con ello deja en mano de la Justicia el destino de Paraná Metal, en cuanto a la quiebra se refiere”, explicó el secretario de Organización de la UOM, Leandro Del Grecco, durante una reunión de urgencia a la que concurrieron los concejales locales, delegados gremiales y hasta trabajadores.
“Ahora —amplió— hay dos caminos: uno es el de la quiebra, y el otro es un crown down, una especie de salvataje al que se puede convocar desde la misma Justicia”.
Si bien la empresa no cerró las puertas, “ahora no está dejando ingresar al personal pero porque no está produciendo desde hace un par de semanas, ya que sólo tiene una producción de 600 toneladas mensuales, y por eso la suspensión es masiva”, señaló Del Grecco. Mientras se gestionaban urgentes reuniones con la sindicatura de la quiebra, desde el gremio se comenzó a evaluar la posibilidad de solicitar la autogestión de la autopartista.
La organización gremial le planteó al síndico la situación y su decisión de que “no se cierre esta fuente de trabajo. No va a ser sencillo poner en marcha una fábrica de 900 personas, pero si hay que hacerlo, lo haremos. El mayor problema puede ser de gestión, porque deberemos tratar con multinacionales”, indicó el gremialista respecto a la posibilidad de una autogestión obrera.
































