El movimiento cíclico de las estaciones parece ser el modelo a seguir por muchos de nuestros pares, los humanos. Casi sin advertirlo se encuentran tomando decisiones que ya estaban tomadas, yendo a lugares de donde nunca se fueron, se muestran tan impacientes en sus vidas, queriendo todo ahora, todo rápido, todo ya para poder ganar tiempo que después no saben cómo y dónde matar. Hay tanto ruido entre nosotros, ¿será porque estamos lejos uno del otro que nos gritamos tanto, será que todo ese bullicio nos impide escuchar nuestra propia voz interior, será que el sistema que nos ha moldeado de manera que la opción sea tú o yo en vez de tú y yo? Al ser testigo de cómo el trabajo sigue siendo el gran medio y el no el gran fin, y de cómo ese fin parece que solo le pertenece al patrón, no podemos menos que reflexionar al respecto. Alentamos así desde nuestra subjetividad los ánimos que sean necesarios, para que de una vez por todas seamos nosotros mismos quienes transformemos "esa cosa" llamada realidad.



























