El 19 de septiembre de 2007, el tribunal de ética de la Unión Cívica Radical expulsó de sus filas al gobernador de Mendoza, ingeniero Julio Cobos, proclamado compañero de fórmula de Cristina Fernández, y lo inhabilitó de por vida para ocupar funciones o candidaturas a nombre del partido. Se argumentó "su inconducta y falta de ética" al haber "aceptado ser candidato a la vicepresidencia por una fuerza política diferente y enfrentada como pueden serlo dentro de la ley la oposición y el oficialismo". Cobos desconoció la autoridad moral de la conducción partidaria para tomar una decisión de este tenor y enfatizó: "No me arrepiento del camino elegido". Gerardo Morales, entonces candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, dijo de Cobos: "Es un indigno que anda atrás de la plata y al abrigo del poder. Es un intolerante y autoritario que, además, ha institucionalizado el sistema de corrupción de este gobierno". Por su parte Ricardo Alfonsín, entonces candidato radical a la gobernación de Buenos Aires, pidió que se sancionara a todos los radicales que se acoplaran a la concertación plural. El 9 de abril de 2009 el tribunal de ética del radicalismo dio marcha atrás y levantó las sanciones impuestas a Cobos. En la oportunidad, Ricardo Alfonsín dijo que si Cobos regresa a la UCR y se postula a la presidencia de la Nación, el partido se encolumnará "detrás del vicepresidente". Días atrás, Alfonsín ratificó que está "dispuesto a ser candidato presidencial en 2011" y que "a mí me gustaría una fórmula presidencial con el socialismo". Conclusión: en política las sanciones de por vida no lo son y a las palabras se las lleva el viento. Y de aquí a los comicios soplará cada día más fuerte.


































