Hace pocos días una lectora escribió sobre el mal estado de los árboles de bulevar Rondeau. Ahora yo lo hago con respecto al mal estado de los árboles y el mal aspecto general que presenta nuestro querido bulevar Oroño, que es un ícono y un orgullo de la ciudad, y uno de los bulevares más lindos del mundo, pero está en un estado total de abandono, tanto en las
especies arbóreas como en los canteros y veredas. Los viejos árboles están infectados por los claveles del aire que terminan por secarlos. También se han secado varios ejemplares de grandes y antiguas palmeras. Los canteros no tienen intervención ni tratamientos, la tierra lisa sin césped. A las plantas les falta aporcamiento de tierra en las bases, las raíces están a flor de tierra. Las veredas centrales están con todas las baldosas flojas. Se invirtieron importantes recursos en una muestra fotográfica “Romántica del Bulevar” que quiere evocar viejas mansiones ya inexistentes. El turista o caminante lee la cartelera, levanta la vista y la mansión que se menciona ya fue demolida, no está más. Entiendo que se podría haber aprovechado ese costoso trabajo para destacar la belleza y línea arquitectónica de las mansiones y edificios aún existentes que, por suerte, aún quedan muchas. A la altura del 200 hay un gran árbol de hojas perennes que lo usan de dormidero las golondrinas. Lógicamente, en el piso se acumula gran cantidad de estiércol. Poco costaría limpiarlo periódicamente con un camión hidrante con una manguera a presión. También habría que mejorar el aspecto lumínico con farolas y columnas artísticas que den profusa iluminación, mejorar la calidad y la línea de los contenedores de basura, de la cartelería de señalización con el nombre completo, eliminación de carteles y pancartas, mejoramiento y preservación de las esculturas. En una palabra, los rosarinos tenemos que lucir con orgullo nuestro querido bulevar Nicasio Oroño.
































