Washington.— El presidente de EEUU, Barack Obama, recibió a su colega chino Hu Jintao en la Casa Blanca ayer con todos los honores, incluida la alfombra roja y la guardia militar en uniformes históricos. Sin embargo, los mandatarios no aguardaron para enviarse mensajes filosos al comienzo de una serie de reuniones sobre comercio bilateral, seguridad y derechos humanos, asuntos que han provocado tensión entre las dos potencias.
En su discurso de bienvenida, tras afirmar que cada país tenía un enorme interés en juego en el futuro del otro, Obama abordó el tema de los derechos humanos. “La historia demuestra que las sociedades son más armoniosas, las naciones más prósperas y el mundo más justo cuando se protegen los derechos y responsabilidades de todas las naciones y todos los pueblos, incluidos los derechos universales de cada ser humano”, dijo el presidente norteamericano.
Hu respondió que la relación entre las dos potencias debe basarse en el “respeto mutuo”, y cada país debe reconocer los intereses medulares y elección del camino de desarrollo del otro, insinuando que hay límites a lo que Pekín está dispuesto a aceptar de parte de Washington.
































