El término carrera de perros parece ser el denominador común que sintetiza el accionar del ser humano en el planeta Tierra. Utilizado como verbo explotar o como sustantivo abstracto, explotación, ambos connotan la esencia de la humanidad en sus orígenes. Explotados fueron y son los pueblos, los continentes, los mares, los recursos no renovables, el medio ambiente y todas las especies vivientes. La historia de la explotación es un texto infinito que atraviesa al hombre y lo explica a través de los estadios de su evolución. Esa palabra alcanza su máxima intensidad cuando se ejerce sobre los animales. Los galgos merecen un sitio propio en esta macabra historia. Son criados con el único fin de ser utilizados en competencias, la libertad de sus movimientos está condicionada por los períodos de entrenamiento. Padecen el encierro, la aplicación de estimulantes, el abandono y la muerte prematura cuando ya no sirven para correr. Abandonados a sus suerte, ahorcados, atados a la vías del tren, así terminan sus días después de haber sido utilizados y desechados. La ilegalidad de las apuestas clandestinas de dinero no es una muralla que detenga la realización de estas carreras en la provincia de Santa Fe. Una red de complicidades encubiertas protege la actividad de quienes se denominan a sí mismos galgueros. Sin embargo, nuestras instituciones demuestran que aún pueden irrumpir en este escenario de violencia mediante la revalorización de la ley. La Cámara de Diputados de la provincia dio media sanción al proyecto que prohíbe la realización de carreras de canes. Actualmente espera tratamiento, desde hace meses, en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, presidida por Raúl Gramajo. Treinta y cinco mil firmas evidencias la adhesión al proyecto, otras tantas circulan por redes sociales. En el cruce de las peatonalese San Martín y Córdoba, los días sábados se instalan mesas para multiplicar el número de firmas. La explotación de los animales es también "un monstruo grande y pisa fuerte", pero el trabajo conjunto de representantes y representados puede logarr su destierro final al territorio del nunca más.
































