Al ver la jornada de pedagogía del día 19 de junio, me alegré muchísimo, y más aún: cuando supe que el prestigioso pedagogo Miguel Santos Guerra nos deleitaría una vez más con su experiencia profesional y su filosofía de vida, no dudé en inscribirme. Soy docente lectora y seguidora fielmente de sus innumerables publicaciones y de sus conferencias. Dispuesta a dar, además de mis horas semanales de clases, un día más para el perfeccionamiento docente, como lo harían, sin duda, tantas otras docentes para poder escucharlo. Pero no, todo este tema mediático y político de la homosexualidad empañó dicha jornada y también la decisión de retirar sus libros de la venta. Estoy indignada, avergonzada y horrorizada que cosas como ésta pasen en la Argentina del siglo XXI. El doctor Miguel Santos Guerra merece públicamente una disculpa. También merece una disculpa la comunidad docente que trabajamos con y para la diversidad y la pluralidad social.


































