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"No sólo se puede sino que se debe avanzar en las transformaciones"

Jorge Taiana, precandidato presidencial del Frente para la Victoria, dijo que "hay que reconocerle a la presidenta la capacidad de conducción estratégica pero sobre todo táctica".

Miércoles 08 de Abril de 2015

Jorge Taiana | Bío | Precandidato a presidente del Frente para la Victoria. Es hijo del médico personal de Perón, de quien fue ministro de Educación entre 1973 y 1974. De larga trayectoria política, fue canciller de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner entre 2005 y 2010, cuando renunció al cargo. Actualmente es legislador porteño, e integra el Movimiento Evita.

Jorge Taiana estuvo en la Universidad Nacional de Rosario donde mixturó la campaña proselitista, impulsando su precandidatura presidencial por el Frente para la Victoria (FpV), con una conferencia denominada "De la Unasur al segundo tomo", donde planteó que el destino del proceso "progresista, nacional y popular" dado en muchos países de la región en la última década requieren una consolidación con una segunda generación de reformas, tanto internas como regionales. Ese, afirma Taiana, debe ser el eje de debate de esta campaña electoral ya que, advierte, "la derecha conservadora tiene una ofensiva política buscando dar por terminado el ciclo progresista y revalorizando posiciones del liberalismo". Y enfatizó: "Yo creo que no sólo se puede avanzar más en las transformaciones, sino que se debe hacer".

—¿A qué se refiere con Unasur y segundo tomo?

Tanto dentro de cada uno de los países como a nivel de la región de América latina se ha cumplido una primera etapa, que ha sido desde el punto de vista interno que todos los gobiernos progresistas, nacionales o populares sacaron a los países del eje fuerte del neoliberalismo. Da la sensación que estamos en un momento de menos velocidad y de encarar una segunda etapa de transformaciones. Esto es necesario además porque los sectores más conservadores, de derecha, sí están realizando una cierta contraofensiva, aprovechando esta pérdida de velocidad de la transformación en cada país y de la integración. Hay tres resultados electorales donde fueron victoriosos los sectores populares, pero con márgenes muy estrechos: El Salvador, Venezuela y Brasil. Hay una fuerza conservadora articulada buscando dar por terminado el ciclo progresista y que tiene una actitud de ofensiva política y peso mediático grande.

—¿Integración regional y transformación al interior de cada país son inseparables?

Sí. Hay que avanzar porque algunos de los problemas que tenemos para consolidar el desarrollo de nuestros países tienen que ver con que eso se da sólo en un marco de integración regional, como para poder competir con este mundo que es cada vez más multipolar.

—Antes hablaba de una embestida de sectores de derecha, pero Cristina no ha caído en la maldición del "pato rengo"...

Hay que reconocerle a la presidenta la capacidad de conducción estratégica, pero sobre todo táctica, para mantenerse en el comando y no debilitarse. Además, en la naturaleza del Frente para la Victoria, que tiene una matriz fuertemente peronista, está la idea de que el conductor mantiene un nivel de ejercicio del poder político sobre la propia fuerza grande. En EEUU es donde inventan lo del lame duck (pato rengo), pero dígame quién es presidente del partido Demócrata o del Republicano, los partidos no existen. Nosotros tendremos todas las debilidades del sistema de partidos, pero el peronismo tiene un movimientismo o una forma de estructuración donde el liderazgo se ejerce con fuerza. Y tercero, que en contra de lo previsto por algunos, los resultados son buenos desde el punto de vista económico.

—¿Imagina aquí elecciones reñidas como en países vecinos?

Creo que van a ser competitivas, que el gran candidato de la derecha es (Mauricio) Macri y que el acuerdo UCR-PRO tiene a un partido como el radical que esta vez optó por ir detrás de esa figura de la derecha pensando que de esa forma pueden alcanzar el gobierno. Yo confío en el triunfo del Frente para la Victoria, pero habrá que trabajarlo.

—¿Qué cantidad de precandidatos del FpV en las Paso sería más efectiva electoralmente?

Las Paso fue una iniciativa de Néstor Kirchner que curiosamente el FpV no ha usado. Ahora las vamos a usar y son buenas porque ayudan a movilizar la fuerza política, a que se expresen los distintos sectores y visiones. No creo que haya cinco o seis candidatos porque es mucho y va a dispersar las opciones pero tres precandidatos sería razonable. Hay posibilidades de acuerdos pero en el medio todavía faltan exponer las ideas y cómo se desarrollan. Yo planteo reformas más o menos concretas para la Argentina, es este "segundo tomo" y quiero debatir eso. Nuestro próximo gobierno para consolidar lo que se ha hecho en estos años tiene que avanzar en una serie de transformaciones que son imprescindibles. Por ejemplo, tiene que haber un banco de desarrollo industrial, una reforma para la ley de servicios financieros porque seguimos con una ley de la dictadura, una reforma tributaria significativa que haga al sistema menos regresivo.

—¿Por qué cree que eso no se ha podido hacer en estos años?

No es sencillo, hay lobbies fuertes. El sector financiero es de los que más han ganado en los últimos años, lo cual es paradójico porque somos un gobierno que ha puesto el acento en otra parte. Pero además el gobierno ha tenido que dar una serie de luchas para tratar de avanzar políticamente, en algunos ha tenido éxito y en otros no le ha ido tan bien.

—¿Qué opina de Daniel Scioli y que Florencio Randazzo lo cruce diciendo que es igual a Macri?

Scioli ha expresado siempre dentro del FpV una posición más moderada, de centro, pero que él forma parte del FpV no queda ninguna duda y ha demostrado su pertenencia y su apoyo durante muchos años. Otros tenemos otra visión donde ponemos el acento en la voluntad de transformar. Las descalificaciones personales no sirven, tenemos que debatir con todos cuáles son nuestras prioridades políticas.

—Pero parece que la discusión pasa hoy por si "cambiar mucho" o "cambiar poco"...

El debate es qué visiones tenemos cada uno. Si pensamos que ya llegamos al tope de lo que se puede conseguir en materia de derechos y transformaciones y lo que queda es conservarlo, o si se puede avanzar más. Yo creo que no sólo se puede avanzar más sino que se debe hacer. Nosotros seguimos teniendo una estructura económica muy concentrada y extranjerizada y tenemos el deber de democratizarla, entre otras cosas para no tener un sistema de formación de precios tan concentrado y oligopólico, y porque queremos ampliar la democracia social. En estos años fuimos exitosos en la redistribución del ingreso con políticas sociales para los que menos tienen, pero no pudimos reducir de forma significativa la desigualdad que surge de la producción de esa riqueza.

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