Como todos los sábados recorrí la ciudad visitando a mis clientes. Alrededor de 100 kilómetros, comenzando en Villa Gobernador Gálvez, hasta llegar a Granadero Baigorria y volver a Empalme Graneros. Un sábado como todos los otros sábados. Pero en realidad no era un sábado más. Era 27 de febrero, se cumplían 204 años de la creación de la Bandera en Rosario. No vi una sola bandera, no vi una sola escarapela. No vi ninguna vidriera alegórica. Sólo vi cara de sorpresa cada vez que entraba a un local y decía en voz alta, para que me escuchara el dueño y todos los clientes: ¡Feliz Día de la Bandera! Ignoro si la Municipalidad hizo alguna actividad recordatoria, pero si la hizo no fue debidamente anunciada y la población de Rosario no participó. Pensar que hace muy poco nos ufanábamos de ser los creadores de la bandera más larga del mundo. Ahora está claro el enorme esfuerzo de Julio Vacaflor para mantener durante diez años el interés de los rosarinos. El dio un paso al costado y parece que nos olvidamos. Eso sí. De los resultados de Rosario Central y de NOB se hablaba en todas partes. ¿Será por eso que estamos como estamos? ¿Acaso que un maestro gane menos que un personal de maestranza no tendrá algo que ver? Tal vez si en las escuelas se volviera a izar y arriar la bandera con los alumnos en formación otra sería la historia. Quizás si el izar o arriar la bandera fuera un premio al mérito en vez de una acción rutinaria que realiza cualquiera empezaríamos a recuperar valores. ¿Será que el tratamiento de las paritarias a último momento poniendo a la educación al borde de la barranca tiene algo que ver? ¿Será que en las casas ya no hablamos de valores y solamente del precio de los celulares o del nuevo plan para cambiar el auto? Cuántas cosas para reflexionar. Lo que pocos saben es que el doctor Manuel Belgrano, convertido en general con la esperanza de que muriera en batalla y dejara de embromar con sus ideales republicanos, pasó la noche anterior al primer izamiento de la bandera en la Posta del Pago de los Arroyos que estaba en lo que hoy es la esquina de Virasoro y Ayacucho (terreno de la Escuela Constancio C. Vigil). Y allí no hay nada que lo recuerde. Sí. Hay mucho en que pensar y corregir desde el gobierno municipal, desde las escuelas, pero principalmente desde los hogares.
“No hay ciudad que resista tanta agua”, declaró la intendenta Fein, pero tampoco hay ciudad que inaugure varias veces su estación terminal de ómnibus y esté llena de goteras.
Roberto A. Meneghini
Basta de cortarnos la luz
Sábado 27 de febrero, 16.09, con casi 24 horas de corte de luz (y van...); con ese “tiempo libre” que la EPE me obliga a tomarme pienso unas cuantas cosas. Engancharme a alguna de las dos fases que sé que están activas, volver a llamar para hacer un nuevo reclamo o someterme a los designios del destino, esperando que la cuadrilla salvadora aparezca, tan milagrosa, más esperada que el mismísimo Mesías. Los alimentos en la heladera ya están en su último suspiro de frescura. ¿Bañarme? ¿Y si me quedó sin agua y todo enjabonado? Qué puntería se anotarían los señores de la EPE, ya destinatarios de insultos viejos y otros inventados hace poquito (ingenio popular del descargue emocional). Soy electricista y por más tonto o inocente que parezca, mi línea está en regla, no truché medidor, ni me colgué por otro lado, pago todo. “Jodete por tonto” dirán algunos, pero qué cansados estamos mi familia y otros usuarios, saber que los que sí están enganchados tengan su aire acondicionado a full, sus luces a pleno y hasta la música a todo volumen, cumbia, tango o merengue, me da igual. Como le da igual a los señores de la EPE, que saben por medios informáticos que estoy al día y me tomé el trabajo de escribir esta carta. Y bueno, ya descargué un poco de amargura, ahora me tomaré un tiempito, haré el crucigrama del diario, leeré los chistes de la última página y esperaré el milagro. ¡Buenas tardes, Rosario querido!
Jorge José Barboza
DNI 17.413.646
Los retoños del Pino Histórico
Leonardo Cuffaro, de 85 años, el 25 de febrero de 1950 nos refiere que el general Juán Domingo Perón, presidente constitucional, dejó a la juventud de aquellos días dos consignas: una, dentro de un tubo de acero inoxidable, era un mensaje a la juventud del año 2000, que fue depositada en una urna en la Plaza de Mayo. En el año 1955 fue destruida por quienes negaban la Patria Grande. La otra, que cada argentino plantara un árbol. Este compañero, tras meditar, tuvo la premonición de que algún día el Pino Histórico de San Lorenzo, donde el general San Martín redactara el parte de combate, podría secarse. Solicitó entonces, en Parques y Paseos, dos retoños de ese pino y los plantó, uno frente a la Facultad de Ciencias Económicas y el otro en Plaza San Martín, frente a la estatua ecuestre del Libertador. Ambos subsisten y el 25 de febrero pasado se descubrió una placa recordatoria, después de 65 años, acto que constó con la presencia de funcionarios municipales, obreros, amigos y público en general y del mismo autor del hecho histórico.
José Alberto Bernaba
Algo no funciona en el CMD Noroeste
Me llegó una multa por haber estacionado mi auto una medianoche de diciembre en Laprida al 500. Ni soñando. Fui al CMD Noroeste el 23 de febrero a las 8.15. Hice cola afuera hasta que entré cerca de las 9 y me dieron un número para el Tribunal de Faltas. Atienden a cuatro personas por hora. Cuando me di cuenta, pagué la multa y me fui sintiéndome extorsionado. Cuatro horas de espera. Aproveché y pedí número para el carné de conductor. Me dijeron que vaya otro día antes de las 8 a hacer cola. Aduje que era para abril. Me retrucaron que el “sistema” funciona así. Alguien al lado mío me explicó que son muchas horas, pues previamente hay que proveerse de libre multa y libre patente, lo cual es inconstitucional. Presentaré al respecto un recurso de amparo. La jurisprudencia es unánime. El 27 de febrero, otro lector, Alberto Domínguez, denunció un análogo maltrato. Las vejaciones son literalmente insoportables. Dada la difusión del diario, ruego publicar esta carta.
Julio Chiappini
DNI 6.071.522
La visita al Papa
Nos informamos por los medios que el Papa Francisco y el presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, coincidieron en su reciente encuentro en la Santa Sede sobre problemas fundamentales que hay que tratar de resolver en nuestro país, tales como la corrupción, la pobreza, el narcotráfico con el daño que ha causado, la falta de unidad social, entre otros. Con lo que, en un humilde análisis de ciudadana común, deduzco que esos problemas son reales, existentes, dado que manifiestan la preocupación de los dos máximos representantes argentinos de nuestros días y de cuya reunión, la lectura que deberíamos hacer tendría que ir más allá de si fue o no exclusivamente protocolar. Retomando, podríamos coincidir entonces, que 2016 no nos encontró en uno de los mejores momentos de nuestra historia. Historia que ya no podemos negar ni tratar con necedad, si es que pretendemos sumar como argentinos para forjar un mejor destino. Hemos elegido gobernantes de los cuales esperamos mucho. Y, aunque reconozcamos que el momento no es fácil ni sencillo, exigimos, protestamos, hacemos paros, elevamos voces airadas. No es malo, porque ese es el juego de la democracia. Pero también es parte de ese juego la sana participación ciudadana para todos, no solamente para un sector. Por todo ello es que sintetizando me pregunto y les pregunto dos cosas: de cara a esta realidad abrumadora ¿tenemos la grandeza de contribuir desde nuestro espacio al logro de tan tremendos objetivos? Si la respuesta es positiva, cosa que no dudo, la segunda pregunta es: ¿de qué modo les parece que tendríamos que actuar? Porque si queremos, podemos, por argentinos y solidarios. Y, sobre todo porque la posibilidad de alcanzar una vida mejor está latente en las manos de nuestro pueblo que no es otro que el pueblo necesitado de la equidad que dignifica la vida.
Edith Michelotti
Comienzo de un nuevo ciclo lectivo
Al comenzar un nuevo ciclo lectivo, como docente, aunque ahora jubilado, quisiera compartir con la sociedad algunas reflexiones que pueden ayudarnos a comprender la difícil pero gratificante tarea de formar a nuestros niños y jóvenes para hacer frente a los desafíos que les tocará afrontar en el futuro. Sabemos que educar no es solamente transmitir conocimientos de determinadas disciplinas, sino que es mucho más profundo y apunta a la formación integral como personas, estando esto muy relacionado con la formación de aptitudes, principios de vida y valores. Esta tarea no se puede delegar solamente a la escuela, sino que habiendo comenzado en el hogar, continúa en las horas de clase, y se fortalece con el apoyo de la familia a las actividades que desarrollan en la escuela, siendo este un rol protagónico imposible de sustituir. Recordemos que la familia es una institución creada por Dios, y es el núcleo básico de la sociedad. Estos valores están relacionados con la cultura del esfuerzo, del trabajo, de la responsabilidad, del cumplimiento de las tareas asignadas, del respeto por las autoridades, del cumplimientos de normas establecidas, de actuar con honradez, solidaridad, con ética, para formarse como personas de bien, de trabajo, responsables y honestos, en quienes se puedan dejar confiados los destinos de las familias que formen, de la sociedad que representen y del país que les tocará actuar en un futuro. Por esta razón, si como padres no formamos estos valores, y nuestros alumnos no adquieren estas aptitudes en la escuela, no habremos cumplido con nuestro rol, y no podríamos decir “misión cumplida”, porque estos valores y aptitudes no se improvisan de la noche a la mañana, y repercutirá cuando se enfrenten a los requerimientos y exigencias de vida actual. Por eso el sabio Salomón dejó dichas estas palabras en la Biblia: “Instruye al niño en su camino y ni aun de anciano se apartará de él. Como cristiano aconsejo a padres y docentes a basar su enseñanza en los valores dejados por Dios en la Biblia, pues como dice el preámbulo de nuestra Constitución, que Dios es fuente de toda razón y justicia. Por eso la responsabilidad de educar, en primer lugar está en manos de la familia, después también de la escuela y por supuesto de la sociedad toda.
Jorge R. Alonso
Infractor enojado
¿Oh sorpresa! Multa, el 7/1/2016, a las 10.15, por un vehículo estacionado en la vereda. Sí, es cierto, soy infractor, pero es la vereda de mi comercio (Tucumán 4035), donde existen linderos de una empresa supermercadista, en carga y descarga y no hay lugar a 100 metros alrededor para estacionar para cargar en el baúl material médico para una entrega urgente. ¿Qué es más grave: doble fila o arriba de la vereda en un lugar que no le estorbo el paso a ningún peaton? La orden es de hacer multas de tránsito para recaudar. ¿No hay infracciones más importantes que se cometen a diario en esta calle?
Miguel Buz
DNI 6.055.385