He leído la extensísima carta de la joven Eugenia Palillo el pasado domingo apoyando el proyecto del Puerto de la Música y deduzco por el contenido que ha tenido un sueño fantástico porque de otra forma no se explica tantas insensateces. En primer lugar esta joven seguro que no debe pertenecer a ese grupo conformado por más de doscientas mil personas que viven en total indigencia, en verdaderas "villas miserias", con viviendas de latas, que cuando llueve el agua se acumula debajo de la cama, que las zanjas son reservorios de agua podrida, que no tienen pavimento, que deben caminar quince o más cuadras para tomar un transporte, que nunca llega la ambulancia porque no puede entrar, que los chicos no pueden concurrir a la escuela, ya sea por desnutrición o porque tienen que ir a mendigar, que familias enteras remueven tachos de basura para comer, etcétera. Eugenia, eso es prioridad de cuestión de vida o muerte para la ciudad de Rosario, no se puede tirar dinero en cosas faraónicas, ni en fantasías, cuando cerca del 25 por ciento de la población, sufre penurias extremas y su dignidad como seres humanos está pisoteada, es casi criminal desviar tanto dinero para otros fines que no sean para paliar el sufrimiento de tanta gente. En un párrafo, Eugenia dice que el Puerto de la Música servirá para bajar el desempleo y la inseguridad, algo más que descabellado es ridículo, pues con ese criterio basta construir una obra como esa en cada pueblo o ciudad, tanto en nuestro país como en cualquier parte del mundo y ya solucionamos el hambre y desaparece la inseguridad... ¡qué hermoso sueño Eugenia! Las prioridades son alimento, vivienda digna dentro de barrios con todos los servicios, educación y salud, todo esto acompañado por seguridad y trabajo, lo demás viene por añadidura.



































