Dijo Pinochet: "Alcanzar la educación media, y en especial, la superior, constituye una situación de excepción para la juventud, y quienes disfruten de ella deben ganarla con esfuerzo, y además pagarla". Este concepto de economía neoliberal, que dispone un rol preponderante a los sectores privados, inicia un proceso de descentralización de la educación. Con tres objetivos claramente antipopulares: 1º) Disminuir drásticamente los aportes estatales a la educación. 2º) Entregar la regulación de la misma a los mecanismos de mercado. 3º) Debilitar las organizaciones sociales controlando el ejercicio de la profesión docente. Hoy recrudecido el conflicto, la extrema derecha ha desmantelado la educación pública y gratuita, aduciendo que dicho sistema podría quebrar la estructura económica de Chile. Imponiendo un sistema de educación superior, utilizado sólo por familias pudientes, es decir, financiado en forma privada, incluso en universidades públicas. Los estudiantes sostienen que los enormes recursos de cobre que tiene el país deben ser utilizados para financiar reformas a la educación y no sólo para enriquecer inversionistas. La juventud chilena envidia hoy a Bolivia y Venezuela, donde el cambio constitucional ha sido parte de la lucha contra los antiguos regímenes de mantener el sector privado para educar a los jóvenes. O el caso de Argentina que ha mantenido y aumentado las universidades públicas y gratuitas. Ana Echevarría, estudiante universitaria, opina: "El desafío de Chile sigue siendo la inequidad, y el problema fundamental radica en las muy escasas posibilidades de trabajo, luego de pagar por ejemplo dos millones de pesos chilenos por hacer un curso". Concluye: "La oferta educativa en vez de revertir las desigualdades sociales, las está acrecentando. Los que van a la Universidad y obtienen buenos puestos de trabajo con altos sueldos son los cuatro de siempre, sus hijos y sus nietos". Este desprecio al criterio de igualdad de oportunidades educativas, y del compromiso estatal en apoyarla, persigue en realidad un refuerzo a la diferenciación de clases, y a la selección de oportunidades ¡Este es el neoliberalismo discriminatorio que debemos evitar.




































