No queda demasiado claro en la carta de Javier Manzur del 20 de mayo relativa al matrimonio gay a qué se refiere cuando manifiesta: "Ni más ni menos, de aprobarse la ley se aprobaría la adopción de menores por parte de lesbianas, gay, bisexuales y transexuales". ¿Cuál es en realidad el valor de ese "ni más ni menos" de Manzur? ¿Por qué personas con orientación no heterosexual no podrían adoptar niños y contribuir a su buena formación, a su felicidad y bienestar? ¿Quién cree tener el derecho de privar a cualquier ciudadano de ser padre o madre por adopción sólo porque no es heterosexual? Yo también me dirijo a los legisladores, pero no para advertirles nada, no para recordarles lo que tienen que hacer, eso me parecería una falta de respeto en la que no voy a incurrir. Sólo deseo abogar en nombre de niños abandonados por sus padres, de niños que podrían mejorar sensiblemente su condición de vida e ingresar a la cultura del afecto, de niños que están pagando con su desprotección el olvido y la irresponsabilidad de otros que los trajeron al mundo, de niños que buscan amor porque es su derecho inalienable e imprescriptible. No importa la sexualidad de quién sea capaz de dárselo. Se trata de dar amor al que no lo tiene, y así como todos tenemos derecho a recibirlo, tenemos también la necesidad de birndarlo, siendo el padre o la madre que biológicamente no somos, pero que deseamos ser, con independencia de la sexualidad de cada uno. Esto es más que claro, no le sigamos dando vueltas a lo que es mero prejuicio y que pretende pacatamente presentarse como mandamiento social. Yo confío en el sentido humanitario de nuestro legisladores, nada tengo que recomendarles ni advertirles; están donde están para trabajar por el bien común que en este momento reclama amor en la voz de cada niño abandonado. Sólo eso, "ni más ni menos que amor ".



































