Ocho de los 17 detenidos por los desmanes provocados el lunes pasado en las
instalaciones de Newell’s Old Boys fueron indagados ayer por la jueza Alejandra Rodenas bajo
una extensa y grave imputación, que impide la excarcelación de los acusados. Mientras tanto la
policía realizó una serie de tareas de inteligencia tras los pasos de Roberto Pimpi Camino y sus
dos hermanos sospechados de liderar al tumulto y están previstos allanamientos para los próximos
días. Según fuentes policiales y tribunalicias, los prófugos evalúan con sus abogados la
posibilidad de presentarse espontáneamente la semana próxima.
A dos días de los incidentes, las autoridades del club del parque Independencia
se reunieron ayer con el secretario de Seguridad Pública de la provincia, Carlos Iparraguirre, y
efectivos de la plana mayor de la policía provincial. Evaluaron medidas de seguridad a implementar
tanto en la sede del club como en los partidos que se disputen en el estadio de Newell’s.
En esa línea, la primera disposición del gobierno provincial fue aumentar la
vigilancia en el perímetro del club: seis policías del Cuerpo Guardia de Infantería con armas
largas fueron apostados en los accesos y otros cuatro efectivos recorren la zona.
Contacto.La búsqueda de Roberto Pimpi Caminos y sus hermanos Juan Ramón y
Alberto, alias Tato, continuó ayer con una serie de tareas policiales de inteligencia, aunque no se
produjeron allanamientos. De todos modos, en el entorno del Pimpi consideran la posibilidad de
acordar una entrega voluntaria que, según un allegado, "podría concretarse la semana próxima", por
lo que ya realizaron algunas consultas a la policía.
Además de los tres hermanos acusados de ser autores intelectuales de los
disturbios, la policía también trata de localizar a otros implicados en la arremetida del lunes
cuyos nombres surgieron de los dichos de testigos.
Esas personas estarían identificadas y se sumarían a la lista de 17 adultos
presos y dos menores en libertad imputados por los incidentes. "Puntualmente, surgen imputaciones
hacia otros integrantes de la barra brava y seguidores del clan Camino", dijo un vocero
policial.
De los 17 detenidos, ocho fueron conducidos ayer a la tarde al juzgado de
Instrucción Nº 2, a cargo de Alejandra Rodenas, aunque no trascendió si consintieron declarar o
guardaron silencio. Según una fuente cercana a la causa, la jueza los acusó de una pormenorizada
secuencia de delitos cuya redacción ocupa más de una página, y que se extiende desde la llegada de
la turba al club hasta los robos, los destrozos y las amenazas.
No se van.La jueza comunicó ayer a los investigadores policiales que no avalará
la excarcelación de los detenidos, acusados de intimidación pública agravada por la presencia de
menores de edad y el uso de armas.
Los disturbios se produjeron el lunes pasado cuando unas 50 personas arribaron
al club en dos colectivos e irrumpieron con violencia, portando palos, elementos cortantes y armas
de fuego. Un sector se dirigió al sector del camping y otro invadió la administración, donde
provocaron destrozos y robaron libros con registros internos. Efectuaron disparos al aire y
amenazas hasta la llegada de la policía, que rodeó el predio y detuvo a los sospechosos. En el
lugar había unas 300 personas.
El hecho se atribuyó desde distintos sectores a una demostración de fuerza del
sector de la barra conducido por Camino en oposición a la actual dirigencia del club, tras perder
terreno con la derrota de Eduardo López en las elecciones. Aunque en el entorno de Pimpi atribuyen
el origen de los desmanes a supuestos impedimentos para reempadronarse sufridos por algunos de
integrantes de la barra, como pudo saber ayer este diario (ver aparte).
La reunión. Tras el desborde, y con motivo de revisar dispositivos de seguridad
en el club, ayer se reunieron Iparraguirre, el presidente de Newell’s, Guillermo Lorente; el
jefe de policía de la provincia, Juan Luis Hek; y del subjefe de la Unidad Regional II de Rosario,
Miguel Rodríguez.
La reunión había sido pautada el viernes anterior a los incidentes para acordar
el dispositivo de seguridad del partido entre Newell’s y Gimnasia y Esgrima de La Plata
previsto para el próximo 8 de febrero, en el inicio del torneo Clausura.
"La policía va a venir a inspeccionar el estadio a principios de la próxima
semana. El club recomienda a la gente que venga con anticipación para el chequeo, en función de que
salga todo como corresponde", anunció Iparraguirre al término del encuentro.
"La respuesta va a estar dada por una mayor actividad policial en el radio del
parque. Hay una honda preocupación del gobierno policial por esta cuestión", apuntó a su turno
Lorente, quien dijo que si bien se esperaba algún incidente para el partido, la magnitud y gravedad
de los disturbios en la sede del club lo sorprendió.