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Murió John Updike, el escritor que creó un genial retrato de la clase media

Es una suerte que John Updike sufriera problemas de niño. Su psoriasis le impidió ejercer cualquier profesión "que requiriera una buena presencia: empresario, maestro, banquero o estrella de cine", comentó después. Además, tartamudeaba, por lo que su madre le insistía en que escribiera.

Miércoles 28 de Enero de 2009

 

 

  Desde hace años era mencionado como uno de los candidatos al premio Nobel. Sin embargo, Updike ya no creía en poder ganarlo. "Cuando se menciona a un autor año tras año, su nombre ya no genera más que bostezos", afirmó alguna vez.

  El famoso crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki incluso señaló en 1992, no sin ironía, que antes de premiar a Updike la Academia Real Sueca seguro iba a "encontrar antes a alguien de Sudán".

  En sus más de veinte novelas, Updike creó un retrato magistral de la clase media estadounidense. Satírico pero nunca malicioso descubrió sus pequeñas y grandes mentiras vitales y echó un vistazo detrás de la fachada. Amor y pasión, infidelidad y traición, sexo y adulterio fueron los temas que le interesaron y que relató con una capacidad de observación inimitable.

  Sobre todo el personaje de Harry Angstrom de la tetralogía sobre el "Conejo" se convirtió en clave. Desde la primera novela, "Corre, conejo" (1960), hasta el cuarto tomo, "Conejo en paz" (1991), y el libro adicional "Conejo en el recuerdo y otras historias" (2000), creó un amplio retrato costumbrista de Estados Unidos.

  Con amor por el detalle, también y justamente en asuntos de sexo, Updike mostró en ellos el desarrollo de la sociedad desde fines de los años 50 hasta casi el cambio de siglo.

  El héroe, un ex astro de baloncesto, que por su torpeza similar a los conejos es apodado "Rabbit" (Conejo), intenta una y otra vez huir de la estrechez pequeñoburguesa de su existencia familiar y profesional, y fracasa estrepitosamente en todas las ocasiones. Dos de las novelas de la serie fueron distinguidas con el premio Pulitzer.

  Updike se esforzó poco en distinguir entre sí mismo y sus personajes. Una y otra vez sus historias fueron parte de su propia vida.

  Y en sus memorias, "Self-Consciousness" (1989), fue sinceramente despiadado en cuanto a la información que dio sobre sí mismo: sobre la infancia pobre en el estado norteamericano de Pennsylvania, la relación de sus padres y sus enfermedades.

  En un principio, John Hoyer Updike quería ser caricaturista en Oxford tras terminar sus estudios en la Universidad de Harvard. Pero pronto encontró trabajo en la prestigiosa revista The New Yorker.

  Ya a los 25 años, se independizó y comenzó a vivir del trabajo de escritor. Su gran éxito lo consiguió con su novela "Parejas", que en 1968 desató un escándalo en Estados Unidos.

  Cada uno o dos años, el escritor presentaba a partir de entonces una nueva novela: desde "Henry Bech" (1970) pasando por "Las brujas de Eastwick" (1984), llevada al cine, hasta la elogiada historia familiar "La belleza de los lirios" (1996).

  Una especie de retrospectiva de su vida es lo que Updike ofreció en "Villages" (2004), casi un legado. El protagonista, Owen Mackenzie, de 70 años y casado por segunda vez, repasa su vida y relata sin piedad los miedos de la vejez. "Cada día percibes con mayor peso lo antinatural que es abandonar la cama para tomar el mismo y aburrido desayuno de copos de salvado". l

Es una suerte que John Updike sufriera problemas de niño. Su psoriasis le impidió ejercer cualquier profesión "que requiriera una buena presencia: empresario, maestro, banquero o estrella de cine", comentó después. Además, tartamudeaba, por lo que su madre le insistía en que escribiera. Y así Updike se convirtió en escritor, uno de los más brillantes y exitosos de la literatura estadounidense contemporánea. Ayer murió a los 76 años debido a un cáncer de pulmón.

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