El agente de policía Amílcar O., detenido por el incidente en el que recibió un disparo en la cabeza su novia Priscila Romero, fue citado a ampliar su declaración indagatoria luego de que el juez que investiga el caso fuera informado de la muerte de la chica. A la joven le habían diagnosticado muerte cerebral y falleció el 30 de julio pasado, pero su deceso no fue notificado en el momento por la policía y se conoció en el Tribunal días más tarde. A partir de ese resultado sobre el efectivo pesa ahora una acusación de homicidio calificado, aunque el juez Juan Andrés Donnola espera el resultado de una pericia balística para determinar si el disparo fue efectuado por él o pudo ser realizado por la propia víctima.
Priscila Romero tenía 28 años y era cadete del 2º año del Instituto de Seguridad Pública (Isep). El domingo 28 de julio estaba en la casa en la cual convivía con su novio, en Valparaíso al 2500 de Villa Banana, cuando en medio de una discusión de pareja recibió un disparo en el rostro. La bala partió de la psitola 9 milímetros reglamentaria asignada al efectivo, quien estaba en uso de licencia al momento del hecho. El hombre fue detenido y dos días después los médicos del Hospital Clemente Alvarez confirmaron que la chica tenía muerte cerebral. A partir de sus creencias religiosas, sus familiares resolvieron entonces no donar sus órganos y esperar un desenlace natural.
Intento de suicidio. Al ser interrogado, el agente de 29 años aseguró que él no disparó, sino que la chica intentó suicidarse con su arma en medio de una discusión. El 31 de julio fue indagado por la tentativa de homicidio calificado de su pareja, pero días más tarde el juzgado supo del fallecimiento de la joven y se cambió la calificación.
El contratiempo desnudó desinteligencias en el trámite de notificación policial. Los primeros días posteriores al hecho la investigación recayó en la comisaría 13ª, pero luego el sumario fue remitido a la División Judiciales por ser el imputado un empleado policial. Según fuentes de la causa, esa sección de Jefatura también se enteró más tarde de la muerte de la chica.
Finalmente, el policía fue citado a ampliar su declaración indagatoria. No agregó nada a su anterior relato, pero cumplió con un trámite formal: tras la muerte de Priscila quedó imputado de un homicidio calificado por la relación de pareja con la víctima, tal como fue establecido por legislación reciente en materia de violencia de género. Se trata de una figura que prevé prisión perpetua y el juzgamiento en un proceso oral y público.
De todos modos, en esta instancia preliminar, resta aclarar cómo se produjo el disparo fatal. El juez Donnola espera el resultado de una pericia del área Criminalística de la policía para establecer si la distancia y dirección del disparo se ajustan al relato del efectivo.
Al comparecer por primera vez en el juzgado, el agente O. relató que todo ocurrió en medio de una discusión en el dormitorio. Contó que le pidió a la chica que se fuera de su casa, donde convivían, pero ella se negó, tomó la pistola que estaba en la habitación y se disparó a la cabeza. La madre de la chica estaba en el frente de la casa, adonde acudió al parecer enterada de un conflicto en la pareja. Cuando entró a la pieza, encontró a O. presionando la herida para evitar que su novia perdiera sangre.