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México despidió con todo el honor a Gabriel García Márquez

Adiós a un grande. Hoy seguirán los homenajes en Bogotá. Las cenizas fueron llevadas al Palacio de Bellas Artes, donde se pudo ver a la familia del escritor. Hubo música clásica y vallenatos.  

Martes 22 de Abril de 2014

Gabriel García Márquez, considerado entre los máximos escritores de la lengua española en más de tres siglos, fue homenajeado en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, donde lectores y admiradores acompañaron sus cenizas.

Minutos antes de las cuatro de la tarde la urna con las cenizas del Nobel de literatura colombiano fue colocada en el vestíbulo principal del máximo recinto cultura.

El homenaje, acompañado de música clásica y vallenatos, comenzó con una guardia de honor de su esposa Mercedes con sus hijos Gonzalo y Rodrigo.

También estuvieron el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Rafael Tovar y de Teresa, y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García.

Desde horas antes de la llegada de la urna con las cenizas del escritor, seguidores formaron una fila de cientos de metros aguardando ansiosamente dar el último adiós al gran colombiano.

Los presidentes de México y Colombia se unieron al homenaje con una guardia de honor casi entrada la noche. A la misma hora, en su pueblo natal de Aracataca le hacían a Gabo un funeral simbólico.

García Márquez, Nobel de literatura 1982, falleció el jueves a los 87 años de edad en su casa de la capital mexicana.

Aunque nunca se nacionalizó mexicano, "era una persona que amaba este país, que estaba muy agradecido y se sentía tan mexicano como cualquier otro", describió Jaime Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericana (FNPI), fundada y presidida por García Márquez, a la emisora mexicana MVS Radio.

"Gabo fue un parteaguas en mi vida", dijo Nelly Hernández, una maestra mexicana de 52 años que esperaba a que se abrieran las puertas del Palacio, que es a la vez el principal teatro de ópera del país. "Me enseñó a gozar de la vida a través de la literatura", añadió la mujer mientras en su mano izquierda sostenía un par de mariposas amarillas hechas de papel.

El amarillo era el color predilecto del escritor, y las mariposas evocan una célebre escena de su obra maestra, "Cien años de soledad".

Unos metros más atrás, Fernanda Gómez, estudiante mexicana de 21 años aseguró que "Cien años de Soledad es uno de los libros fundacionales para mí". Tras leerlo decidió estudiar literatura, confesó la joven.

"Es un libro que trata todos los temas: habla del amor, política, familia, religión", comentó Fernanda, que sostenía un ramo de rosas amarillas.

La familia de García Márquez trasladó sus cenizas hasta el Palacio, en el centro de la ciudad, donde permanecieron por tres horas, mientras un cuarteto y una orquesta tocaron fragmentos de música clásica.

Luego, por la noche, hubo una ceremonia que encabezaron los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Colombia, Juan Manuel Santos. Ambos llevaron preparado un mensaje para recordar a Gabo, como cariñosamente era conocido el escritor y periodista.

García Márquez mantuvo lazos importantes con ambos países: nació en Colombia, pero escogió México como lugar de residencia hace varias décadas y allí escribió algunas de sus obras capitales como "Cien años de soledad".

No sólo mexicanos llegaron a despedir al escritor, sino también algunos compatriotas.

"Es mi oportunidad para acompañar a García Márquez", dijo Lorena Moreno, de 40 años y originaria de la ciudad colombiana de Barranquilla. Dijo que reside en México desde hace siete años y que cuando se pone nostálgica de su patria relee algunos de los textos de García Márquez.

En Aracataca, Colombia, el sepelio simbólico comenzó pasadas las dos de la tarde, cuando residentes y visitantes salieron de la casa-museo Gabriel García Márquez hacia la iglesia San José en el centro del pueblo y de ahí al cementerio y luego de vuelta al museo.

"Daremos cientos de mariposas amarillas de papel en homenaje a Gabo", dijo Jorge Polo Camargo, encargado de protocolo de visitantes al sepelio simbólico.

Desde el viernes y hasta el domingo se ha estimado que más de 3.000 personas han visitado la casa-museo de García Márquez tras el deceso del escritor.

Los restos del autor de "El amor en los tiempos del cólera" fueron cremados, aunque su destino final aún no es claro.

El embajador colombiano en México, José Gabriel Ortiz, dijo que hay un deseo de que sus restos sean divididos entre México y Colombia, aunque todo dependerá de lo que decida la familia.

Tovar y de Teresa dijo después en Milenio Televisión que el domingo habló con Mercedes Barcha, esposa del escritor, y aseguró que aún no ha tomado una decisión sobre el destino de las cenizas.

"Es una decisión muy íntima y en su momento la tomará", comentó el titular del Consejo para la Cultura y las Artes de México.

Un lugar donde escribió gran parte de su obra

Ciudad de México, donde Gabriel García Márquez llegó anónimamente en un atardecer de 1961, lo despidió ayer como un gigante de la literatura.

El escritor colombiano consideraba a México su segunda patria y vivió allí en las últimas décadas. Pero el romance comenzó en realidad mucho antes: Gabo encontró en este país la estabilidad para escribir la mayor parte de su obra literaria, incluida su novela mayor “Cien años de soledad” (1967).

La familia de García Márquez, que mantuvo desde el jueves un luto privado y recibió sólo a contadas amistades íntimas, llevó a la ceremonia las cenizas del escritor desde su casa del sur de la capital, donde en la mañana del viernes se reforzó la seguridad con una veintena de policías.

Su viuda, Mercedes Barcha, sus hijos, nietos, Jaime García Márquez —uno de sus 10 hermanos menores— y otros familiares asistieron al primero de los homenajes que recibió este escritor universal, que continuarán hoy en Bogotá.

A petición de la familia, en la ceremonia hubo música vallenata, que tanto amó García Márquez desde su niñez, y se interpretó una selección de piezas de música clásica favoritas a cargo de grupos de cuarteto de cuerdas. El palacio estuvo poblado de las flores amarillas que el escritor siempre tenía cerca como un amuleto contra la mala suerte.

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