"Me siento más tranquilo y apoyado por la Procuraduría de la Nación", sostuvo ayer el fiscal federal de Reconquista, Roberto Salum, quién en las últimas 48 horas soportó dos manifestaciones frente a su despacho a raíz de la detención de cuatro policías acusados de torturar a dos presuntos narcotraficantes arrestados en las calles de esa localidad del norte santafesino.
Lunes y martes un grupo de policias referenciados en Apropol (el gremio no reconocido de la fuerza) y familiares de los cuatro policías detenidos y acusados de torturar a los dos encausados se manifestaron frente a la Fiscalía para pedir por la libertad de los uniformados. Además, el grupo aseguró tener una grabación telefónica en la que dos narcos dicen haber dejado la mitad de lo recaudado en esa oficina pública. Sin embargo, el registro es de 2008 cuando el fiscal era Cristóbal Cavanagh, actual abogado de dos de los policías presos por este caso.
En la calle. El hecho se remonta al 25 de marzo pasado cuando Gustavo Cernadas y Luis Ramírez fueron apresados por personal de la Brigada Operativa Departamental de la ex Drogas Peligrosas en las calles de Reconquista y en el marco de una investigación por narcotráfico. Los dos hombres fueron llevados a la comisaría 1ª donde, según la acusación, fueron sometidos a golpes y torturas. Tras denunciar los brutales apremios en el juzgado, ambos fueron internados y aún siguen en un hospital. Ayer, Salum dijo a este diario que "quien más comprometida tiene su salud es Ramírez, que tiene fractura de maxilar y se alimenta por medio de una sonda".
A partir de las denuncias el fiscal investigó a los policías que participaron del procedimiento y el juez Aldro Alurralde ordenó la detención del comisario Daniel Musante, jefe de Inteligencia de Drogas Peligrosas de la Zona Norte; el comisario Sergio Senn, jefe de la Brigada Operativa Departamental IX; y los oficiales Luciano Martínez y Germán Arce.
Asimismo, el juez hizo lugar al pedido del fiscal de citar a indagatoria al médico Alejandro Daveu, quien está acusado de haber obviado en su informe los golpes y torturas que presentaban los detenidos.
En cuanto a las manifestaciones frente a su despacho por parte de los familiares de los policías presos, el fiscal aseguró ayer que "la situación se va calmando de a poco. El primer día, tras las detenciones, hubo una gran manifestación. Pero hay que destacar que se montó ante la mentira de que yo era narcotraficante, algo insólito. El argumento era una comunicación telefónica grabada que dicen tener (por Apropol) en la que unos narcos hablaban de una coima a la Fiscalía, pero es teóricamente del año 2008. En ese momento yo no era fiscal ya que comencé subrogando el puesto en 2009 y concursé en 2011", manifestó Salum.
En tanto, el abogado que defiende a los policías detenidos y que era fiscal federal en el momento en que se registó la grabación en discordia, Cristóbal Cavanagh, sostuvo que "todo es una denuncia armada sobre mentiras, contradicciones y falsedades para desalentar investigaciones contra el narcotráfico". Y dijo esperar que el juez "cambie la calificación de tortura por apremios ilegales", lo que permitirá que la investigación continúe pero con los policías en libertad.
En este marco Salum recibió el apoyo de la Procuraduría Contra la Violencia Institucional (Procuvin), a cargo de Abel Córdoba; y de la propia Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, quien le ofreció custodia en su casa y su despacho.