Mario Roberto Segovia, procesado por la Justicia como presunto líder de una
organización dedicada a abastecer de efedrina a carteles del narcotráfico mexicano, afirmó que
espera ansiosamente la realización de un juicio oral y público para ratificar su inocencia de la
serie de delitos por los que está en prisión. "No soy narcotraficante, ni un terrotista que vendía
armas de destrucción masiva. Me repugna que me vinculen con esas actividades porque soy un amante
de la vida", aseguró.
En otro orden, el llamado Rey de la Efedrina dijo no tener relación ni conocer
al candidato a diputado por Unión Pro de Buenos Aires, Francisco De Narváez, con quien una
investigación periodística lo vinculó a partir de llamados telefónicos hechos desde un celular del
político. "No lo conozco. Nunca tuve contacto con él ni con ninguno de sus empleados", dijo. Y
ratificó que el juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, lo presionó para que
mencionara a De Naraváez en su última declaración.
Desde la cárcel de Ezeiza, donde está alojado desde que fue detenido el 23 de
noviembre pasado en el aeroparque Jorge Newbery, y donde dijo recibir el trato de "un preso común",
Segovia habló públicamente por segunda vez. El rosarino está involucrado en la causa judicial que
investiga la ruta de la efedrina, un desdoblamiento de la pesquisa que permitió desbaratar un
laboratorio de drogas sintéticas armado en una casa quinta ubicada en la localidad bonaerense de
Ingeniero Maschwitz, a cargo de ciudadanos mexicanos y argentinos.
En una entrevista que concedió al programa El Informador, que se emite por LT3,
Segovia se despachó contra Faggionato Márquez y contra este diario, al que tildó de publicar
información "payasesca" sobre la investigación que lo tiene como principal implicado.
Acusación difusa.En el arranque de la nota, Segovia remarcó que el magistrado
"tergiversa toda la información que hay en el expediente", y enseguida destacó: "No tengo
vinculaciones con carteles mexicanos de droga, ni con redes de pedofilia, ni con piratas del
asfalto. La acusación en mi contra es difusa. Tengo 34 años y no me alcanzaría toda mi vida para
cometer todos los delitos que este señor (el juez) me imputa".
Al ser consultado sobre el rápido crecimiento de su patrimonio, siendo que
trabajaba como mozo, Segovia intentó desactivar cualquier sospecha. "No fue tan así. Hay errores en
la información que se difundió. No tengo campos en Chaco y de los cinco autos que me incautaron
sólo dos eran míos. El Rolls Royce, una Hummer y un VW Passat no eran míos. El Rolls me lo dio una
persona para que lo promocionara ante un grupo de inversores, es un auto que tiene sólo 400
kilómetros".
Y aclaró que los datos sobre su patrimonio "fueron publicados en LaCapital, un
pseudo diario que también publicó que había comprado hebras de efedra y que había robado tecnología
de Alemania (todos datos que este diario extrajo del expediente). Por eso, lo único que quiero es
que la causa llegue a juicio oral para defenderme. Incluso estoy dispuesto a colaborar con la
Justicia, pero ante un juez justo y serio".
Próspero importador. En ese sentido, Segovia contó que amasó un buen pasar
económico tras recibirse como "piloto de avión en 2002. Eso me llevó a conseguir contactos fuera
del país y así me inicié en el comercio exterior. Importaba artículos de electrónica,
principalmente de China. Traía todo tipo de aparatos, como las Play Stations. Eso me llevó a
proyectar una fábrica de CD y DVD en Alvear, un emprendimiento inédito en Sudamérica por la
tecnología que iba a utilizar. Planeaba darle trabajo a cien personas. Pero me cortaron las
piernas", agregó.
Segovia también descartó cualquier relación con la ruta de la efedrina que
pasaba por la quinta de Ingeniero Maschwitz. Y cuando le preguntaron si había usurpado la identidad
de Héctor Germán Benítez, un preso de la cárcel de Sierra Chica, prefirió no hablar. "No puedo
hablar sobre ese punto porque es parte de la causa."
Más adelante negó estar relacionado con el tráfico de cocaína, una sospecha que
surgió a partir de la misma investigación que encabeza Faggionato Márquez. "Para mí el tema de la
droga es un flagelo mundial. Soy un padre de familia y la droga significa muerte y destrucción.
Quiero un mundo sin drogas para mis hijos. Soy un amante de la vida. Desde que vi nacer a mi último
hijo es algo que me dejó maravillado. Fue el milagro de la creación verlo nacer. A un padre le
ponen pilas. Sino tuviera a mis hijos y mi esposa mi vida no tendría sentido".