Lucía Carpanetto caminó algunos metros con una herida de bala en la cara antes de desplomarse en la vereda de Muñoz al 700, en el barrio Roque Sáenz Peña de la zona sur de la ciudad y muy lejos de su casa familiar. La chica de 21 años fue encontrada allí, ya sin vida, por vecinos de esa populosa barriada que dieron aviso al 911 a las 2.20 de la mañana del miércoles. Los investigadores que llegaron a la escena indicaron que a la joven le dispararon a muy corta distancia, tal vez con el arma apoyada en el ojo por el que ingresó la bala. Y analizaban distintas hipótesis alrededor de un hecho que, de entrada, presentaron como complejo.
La policía informó que al llegar al lugar se encontraron con un grupo de personas que rodeaba al cuerpo de una joven que yacía en el suelo. Cuando los médicos del Sies revisaron el cuerpo confirmaron que ya había fallecido y que la herida de arma de fuego que le causó la muerte había sido producida a corta distancia en un ojo. La chica fue identificada como Lucía Valentina Carpanetto, de 21 años y con domicilio en San Juan al 2200, en el macrocentro de la ciudad y muy lejos de donde fue asesinada.
La mañana del miércoles los vecinos del barrio Roque Sáenz Peña estaban conmocionados por la noticia. Algunos que iban amaneciendo no podían creer que una chica de 21 años hubiese sido asesinada a pocos metros de sus casas. Otros dijeron haber escuchado el ruido de un disparo, pero que salieron a la calle a ver qué había pasado cuando la policía ya estaba en el lugar. Entonces todos los consultados por los pesquisas dijeron no conocer a la víctima y coincidieron que de haberse tratado de alguien del barrio se habrían enterado.
Lucía fue hallada sobre la vereda sur de Muñoz al 700, en la puerta de una casa abandonada y a los pies de tres árboles de plátano que brindan algo de sombra. Allí quedó un charco de sangre y un arito que llevaba. Fuentes de la investigación sugirieron que la joven no recibió el disparo en el lugar donde cayó muerta sino que llegó a caminar malherida unos metros antes de caer al suelo.
“Hay cámaras que la muestran caminando a los tumbos, ya herida, hasta que cae desvanecida. Ahora tenemos que determinar dónde la atacaron, si en una casa, en un auto. También hay que establecer cómo llegó hasta allí”, señaló un pesquisa.
En ese sentido el fiscal Alejandro Ferlazzo analiza distintas hipótesis en relación a lo sucedido. Hasta el momento se sabe que la policía no encontró ninguna vaina servida en el lugar donde estaba el cuerpo de Lucía y que el disparo fue a corta distancia, con posibilidad de que el arma estuviera apoyada en la cara de la víctima.
Situación incontrolable
En tanto, entre los allegados y la familia de la joven víctima el crimen cayó como una bomba. “Tenía una vida social muy activa y era muy conocida en las redes sociales”, comentó un amigo de la adolescencia que, al igual que otra de las chicas vinculadas a Lucía por Facebook, recordaron que la joven había cursado sus estudios primarios en la escuela Juan Arzeno, de Ovidio Lagos al 1000, pero que después le perdieron el rastro “porque se bandeó mucho y andaba con algunos pibes ligados a las drogas que a veces llevaba a su casa”.
Los investigadores también manifestaron que “la chica viene de una buena familia, tiene un hermano mayor viviendo en Ibiza (España) y su madre, por lo que hemos podido averiguar, es una reconocida profesora de inglés en la Universidad”.
Agentes de la Brigada de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que pudieron establecer los primeros contactos con la mujer dejaron trascender que en los últimos tiempos para la familia de Lucía “se había vuelto difícil contener a la joven” y remarcaron que a principio de este año “había intentando quitarse la vida tomando pastillas”.
Los investigadores tienen en cuenta información sobre algunas actividades que la joven realizaba en su vida privada para así tratar de esclarecer si las mismas pueden tener relación con su asesinato.