Por razones laborales debo viajar diariamente a Villa Gobernador Gálvez. Y debo denunciar la pésima frecuencia que tiene la línea 143, ya que no cuenta con los coches necesarios. A cualquier hora del día viaja gente parada e incluso apretujada. En los horarios pico no hay coches de refuerzo, por lo que si un colectivo no para, imposibilitado porque está repleto, hay que esperar 20 minutos el siguiente y así se llega tarde al trabajo y a la escuela. Los choferes interpelados por nosotros, fastidiados pasajeros, terminan dando excusas sobre el tráfico, los cortes de calles, la ausencia del coche de adelante, el "no sé qué pasó"; hasta que alguno canta la justa y explica que a la empresa no le importa porque total la gente viaja igual. Claro, la necesidad y el monopolio. Mi esperanza es que las condiciones actuales mejoren para el comienzo del año lectivo, sino podrán imaginarse lo que tendremos que soportar. Pero hay una inquietud que da vueltas en mi cabeza: ahora que la empresa Las Delicias presentó la quiebra, ¿los coches amarillos son los únicos que quedan de gestión privada? ¿Entonces qué pasará con los que somos usuarios cautivos de todas esas líneas?


































