Soy docente de la Universidad Nacional de Rosario y tengo una hija de ocho meses. El 5 de noviembre fui a la farmacia situada en la esquina de avenida Pellegrini y 1º de Mayo con una orden de medicamentos para ella. Ocurre que el mismo no me fue entregado aludiendo la empleada que la orden estaba rectificada (o sea corregida); miro la orden donde me indica y le digo que no es cierto, que simplemente se lee una de las líneas que separa la fecha mas gruesa que otra, que la médica la escribió así. No obstante, la empleada se siguió negando a recibirla porque, según ella, la obra social no se las acepta. Me fui realmente furioso e indignado porque esta situación se ha reiterado en innumerables oportunidades en esta farmacia (a la que asisto por ser la única de mi zona que trabaja con UNR). Finalmente, me tomé un taxi, fui hasta el centro y presenté la misma orden en otra farmacia que trabaja por Universidad. ¿Conclusión? Me dieron el medicamento sin inconvenientes. ¿Por qué en un lugar sí y en otro no? ¿se puede jugar así con la salud de las personas (más aún de un bebé)? Será cierto que el veneno viene en frasco chico, pero la mala atención viene en farmacia grande.
































