A las 7.10 de la fría mañana del 8 de septiembre de 1938, en el sanatorio Otamendi de la Capital Federal, donde estaba internado por una afección crónica hepática de la que fue intervenido quirúrgicamente, fallecía Agustín Magaldi. Entre los cantores populares de todos los tiempos Agustín Magaldi constituyó junto a Carlos Gardel e Ignacio Corsini, cada uno con su estilo y personalidad, la trilogía máxima del cancionero popular. De los tres, fue el único argentino y además no tuvo imitadores; tan personal era su estilo, la dulzura de su voz, su garra interpretativa que se lo apodó "La voz sentimental de Buenos Aires". Dejó más de 330 temas grabados y muchos otros que él interpretaba en sus presentaciones y giras y sobre todo en Radio Belgrano y Radio Splendid, las máximas emisoras de esos tiempos. Inmortalizó temas como: "Levanta la frente", "Vagabundo", "Nieve", "Disfrazado", " La muchacha del circo", "La que nunca tuvo novio", "El penado catorce", y muchísimas otras obras que marcaron récords de venta de discos por esos tiempos. Su velatorio se efectuó en el Luna Park, congregando a una multitud que fue a despedir a su ídolo. Las figuras de la época, Enrique Santos Discépolo, Libertad Lamarque, Nelly Omar, Ignacio Corsini, Francisco Canaro y tantos más aparecieron en las notas de las revistas y diarios visiblemente acongojadas. Se marchaba el último de los grandes del cancionero popular. Julio De Caro manifestó la noche del velatorio: "Ha sido Magaldi un alma lírica y un cantor extraordinario al servicio de la canción criolla. ¿Quién sabe cuando volveremos a tener otro igual?". También Santos Discépolo decía: "Magaldi era el intérprete de más garra con que contaba nuestra canción, por eso era el ídolo. Su espíritu lleno de ternura y sentimiento llegaba neta y dulcemente a las multitudes. En su voz cada canción resultaba un éxito". Su voz, su sentimiento, quedó como una huella imborrable marcada a fuego. Su pueblo lo mantiene siempre presente, porque fue único e irremplazable.































