En estos días nos enteramos que hubo un barco con mucha soja encallado en el río Paraná (frente a las costas de Villa Gobernador Gálvez), que impedía la libre navegación de otros aproximadamente 60 buques comerciales de gran porte, originando, según los medios de comunicación, la pérdida de varios millones de dólares. Lo que no me quedó muy claro fue a quién va dirigido ese quebranto. Por lo que dicen los pescadores entrevistados por la tele, la responsabilidad sería de una cerealera de la zona. A mí me llama la atención lo que reclaman los pescadores. Alegan que no pueden pescar y que algunos buques, en sus maniobras para poder pasar, les deterioran las redes puestas en el río. Yo tengo entendido que constitucionalmente los caminos, ríos, senderos y toda vía de comunicación pública, son de absoluta libre circulación. Si es así, algún representante del pueblo debe decírselo claramente: una cosa es usar sanamente un espacio público para ganarse la vida, y otra muy distinta es hacerse el dueño, arrogándose derechos que la ley no le da. Demasiado acoso tenemos los rosarinos con los trapitos, cuidacoches y saltimbanquis que se han adueñado de todos los semáforos de la ciudad.



































