El exabrupto de Aníbal Fernández no es el resultado de sus exageradas y teatralizadas calenturas, a la que nos tiene acostumbrados; es una emanación de su putrefacta alma, dónde cobija las más abyectas ideas en contra de quienes no tenemos el "privilegio" de compartir la mesa del reparto. Usted dijo que con su dinero hace lo que quiere y que por eso ahorró el dólares. A mí también me hubiera encantado hacer lo que se me viene en gana de mi vida y con el que fue mi dinero, pero sus antecesores también se encargaron de arruinar años de trabajo y ahorros. Me queda el mérito de no abrazar los ideales de ustedes, una guía espiritual de doble discurso que nos obliga (idiotas patrioteristas como dice usted) a someternos a vuestros designios, aunque por las dudas tienen sus ahorros en dólares. Debería escribir más que un libro de Zonceras Argentinas un manual de Las Avivadas Criollas de Fernández. Hágase cargo, ya que por primera vez dijo una verdad y dicen los que saben que la verdad no ofende. A mí me ofendió su rectificación porque con ello demostró que además es un verdadero hipócrita, un briboncillo de poca monta, tal vez tan irrelevante que no merece ni siquiera esta carta; asumir la verdad hace la vida (hasta la de los miserables) más fácil. Firma un idiota que no cree en los pesos, ni en ustedes.

























