La cadena nacional de televisión ha conquistado un nuevo espacio que sirve a los propósitos de difundir las novedades impulsadas por el Poder Ejecutivo para reemplazar las ya aparentemente perimidas conferencias de prensa, reemplazándolas por informes monocordes y por demás aburridos sobre los sucesos y acontecimientos que sólo interesan al poder y sus designios indiscutidos. Es así que prácticamente de manera diaria la señora presidenta se adueña de los micrófonos para derramar monsergas y críticas mordaces a dichos y hechos que no le convienen políticamente, pero que le sirven para amenizar con ellos sus charlas ante la presencia de sus funcionarios y aplaudidores presentes, que prefieren soportarlas antes que perder sus canonjías, privilegios y otras jugosas prebendas de las que disfrutan a costa del erario público. Estas chanzas bufonescas impropias de hacerse públicas dentro de canales oficiales de comunicación han adquirido desde su invento y que además fueron concebidos para otros menesteres informativos, han tenido ejemplos famosos e históricamente inolvidables en Pepe Arias, Mordisquito o Tato Bores, pero no se ajustan ahora a nuestra circunstancia y menos a cargo de nuestra presidenta, de la que en estos momentos es deseable recibir otros mensajes más constructivos, menos provocativos y más adecuados a la realidad que enfrentamos sin salida. Pero debemos reconocer que desde su propio discurso, se deduce que es conveniente "entregar la posta" antes que colapse el "modelo" y renovando equipos y basados en las reservas morales que poseemos, llegar a ocupar en el mundo el lugar que nos cabe: un país feliz, sin antinomias ni odios, con los mejores cerebros conduciendo y basándonos en la Constitución, con Justicia de verdad, sin ciudadanos condenados a vivir debajo de la línea de la pobreza o la indigencia, y manteniendo el lugar en el mundo por sus recursos naturales correctamente explotados, su riqueza distribuida con equidad y justicia, y con gobernantes que sean reconocidos por su probidad en todos los órdenes.



































