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Los Black bloc, un grupo de jóvenes anarquistas que pone en jaque a Brasil

Vestidos de negro, enmascarados, con un pañuelo o una camiseta envuelta en la cabeza, los anarquistas Black Bloc han irrumpido en las manifestaciones callejeras en Brasil, donde llaman la...

Jueves 17 de Octubre de 2013

Vestidos de negro, enmascarados, con un pañuelo o una camiseta envuelta en la cabeza, los anarquistas Black Bloc han irrumpido en las manifestaciones callejeras en Brasil, donde llaman la atención con sus acciones violentas, pero con un perfil difícil de entender para los analistas. Esos grupos comenzaron a dar que hablar en las protestas callejeras que sacudieron Brasil en junio contra el alza de los precios del transporte, los gastos públicos excesivos en el Mundial-2014 y la corrupción.

Pero pese a que con el paso de los meses las manifestaciones callejeras en Brasil se han hecho más esporádicas y menos masivas, los Black Bloc han radicalizado sus acciones, principalmente en Río de Janeiro y San Pablo, las dos grandes metrópolis brasileñas, ante una policía sin experiencia en protestas sociales y conocida por su brutalidad, destacan los analistas.

La noche del martes, una protesta pacífica de los profesores en Río y otra de los estudiantes en San Pablo terminaron con enfrentamientos con la policía, destrucción callejera y más de 250 detenidos, principalmente enmascarados. En sus fulgurantes salidas, los Black Bloc brasileños prefieren destruir símbolos del capitalismo: restaurantes de McDonalds y agencias bancarias.

Autoridades, policía y grandes medios de prensa los etiquetan de "vándalos". A un pedido de entrevista de la AFP, el grupo Black Bloc en Río respondió: "¡Saludos libertarios! Es difícil para nosotros hablar por teléfonos porque estamos bajo escucha y preferimos comunicarnos por Facebook". Pero las preguntas de la AFP no tuvieron respuesta. La organización a nivel nacional se limitó a decir: "No hablamos con periodistas:)".

Los Black Bloc o Bloque negro, surgieron en 1980, en Alemania, parte de un movimiento autónomo que se distinguía de la extrema izquierda por su autonomía de las instituciones. En 1999, al margen de la Cumbre de la OMC en Seattle, adquirieron su gran notoriedad, con ocupaciones y manifestaciones espectaculares.

Es considerado al mismo tiempo una táctica de protesta donde los manifestantes cubren el rostro y usan ropa negra para evitar ser identificados, al tiempo que se muestran como una masa unida.

Para los expertos, es difícil hacer hoy en Brasil un perfil de ellos. "Es difícil saber quiénes son. No hay una autoridad, es un movimiento muy horizontal, muy joven" de ciudadanos comunes, dijo el sociólogo Luiz Antonio Machado del Instituto de estudios Sociales y Políticos de Río (IESP).

Para el especialista, no se trata de una organización permanente, sino de ciudadanos comunes: "Este movimiento nace del descontento general por el mal funcionamiento de las instituciones. No es revolucionario, pero se radicaliza ante la falta de diálogo" con instituciones y la sociedad, mientras "la prensa hegemónica se vale de sus acciones para desacreditar las manifestaciones y forzar más represión". "Cuando no hay policía no hay violencia", dijo la semana pasada un miembro de Black Bloc de 23 años durante una manifestación de maestros, con el rostro cubierto de negro y un escudo con una letra A de anarquía.

La semana pasada, los Black Bloc recibieron el apoyo del sindicato de profesores de las escuelas públicas de Río de Janeiro, que suman dos meses de huelga, porque "toda ayuda es bienvenida". Pero para Alba Zaluar, experta en violencia de la Universidad de Río (UERJ), el movimiento de los Black Bloc tiene "el efecto de vaciar las manifestaciones": muchos brasileños dejan de acudir a las protestas callejeras por temor o rechazo a la violencia.

Los brasileños que salieron a las calles a protestar en junio "no quieren acabar con el Estado, sino mejoras en salud, educación, transporte. Romper una parada de colectivo significa un gasto que el contribuyente tendrá que pagar y no tiene nada que ver con la globalización", precisó la profesora, para quien el Black Bloc "tira a la basura todo lo que se construyó en democracia" después de la dictadura militar (1964-1985).

El antropólogo José Augusto Rodrigues, también profesor de la UERJ, considera que "los actos de vandalismo no siempre se pueden atribuir a los Black Bloc", ni fueron estos "los que saquearon las tiendas". Es difícil prever la dimensión que tomara ese movimiento: "Dependerá de cómo el Estado sea capaz de formar a sus policías para reaccionar de forma más civilizada", afirma Rodrigues. Los Black Bloc ya han prometido un Mundial de Fútbol agitado en junio y julio de 2014.

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