San Lorenzo.— Un entredicho entre dos hombres ocurrido la madrugada de ayer en el barrio Norte de la ciudad de San Lorenzo terminó de manera trágica. Uno de los protagonistas de la reyerta, un automovilista de 37 años, recibió dos cuchilladas mortales a raíz de que, al parecer, le dijo algo inoportuno a la novia del agresor. Este es un muchacho de 24 años, que ya está detenido. Según señaló una fuente policial, admitió ser el autor material del crimen.
Todo ocurrió cerca de la 1 de ayer. A esa hora, Víctor Vergara, de 37 años, manejaba un Ford Sierra rojo por San Lorenzo. Lo acompañaba José N., de 42 años.
Cuando los dos hombres llegaron a la calle Del Bajo entre Clemente Albelo y Perú, de esa localidad, se registró un altercado entre el conductor del auto y Fabio Carballo, un joven de 24 años.
Los dos hombres viven en Puerto General San Martín y, al parecer, se conocían. El incidente escaló en una gresca en la que se entreveraron a puñetazos y terminó de la peor manera. A Vergara dos puñaladas asestadas por Carballo le atravesaron el hombro y el corazón. A pesar de estar malherido, logró subirse al Ford Sierra y recorrer unas tres cuadras. Moribundo, perdió el control del rodado y terminó en una zanja. Poco después, su vida se apagó.
La conversación. El vocero consultado de la Unidad Regional XVII señaló que, antes del desenlace fatal, en el sitio mencionado, Vergara y su acompañante distinguieron a dos chicas, una de ellas adolescente de 17 años, que despertaron su curiosidad. Los dos hombres se bajaron del vehículo y comenzaron a conversar con las jóvenes.
Al parecer, en el diálogo, el hombre fallecido le dijo a una de ellas algo inadecuado. Al novio de la muchacha que presenció la escena le molestó el dicho y entró en escena. “Los dos hombres comenzaron a discutir y se trenzaron en una pelea a golpes de puño”, explicó un oficial de la Jefatura de la policía sanlorencina.
El voltaje de la reyerta aumentó. Vergara sacó una cuchilla para atacar a su contendiente, pero no logró su cometido. En el forcejeo, Carballo pudo quitarle la cuchilla y le asestó dos puntazos. Uno de ellos le atravesó uno de los hombres y otro le perforó el corazón.
A duras penas, el hombre asesinado se subió al Ford Sierra y reinició la marcha. Salió por Clemente Albelo y atravesó la vía. Luego continuó por Mitre en dirección al este y, cuando llegó a General López, giró hacia el norte. Fue lo último que hizo. Se desvaneció, perdió el control y el rodado cayó en una zanja. Un rato después, cuando llegó la policía, ya había muerto.
Mientras esto ocurría, el agresor ya se había marchado a su casa de Puerto General San Martín. Cuando los uniformados fueron a buscarlo a su vivienda dijo que ignoraba el deceso de su rival, pero aceptó, según el portavoz consultado, que lo había atacado. “Tenía golpes en la cara”, comentó la fuente consultada. Para los pesquisas, las lesiones son el signo inequívoco de que los dos hombres protagonizaron una gresca antes del desenlace fatal.
El jefe policial consultado definió a Vergara como una persona “hostil” que ya había transitado los pasillos de la Jefatura de la Unidad Regional XVII. En su prontuario aparecen delitos contra la propiedad y las personas. Sin embargo, en otros momentos de su vida, supo ganarse la vida trabajando en las barcazas que amarran en el puerto de San Lorenzo. Y era un noctámbulo que frecuentaba los boliches de esa ciudad. l