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Lo ganó cuando volvió a ser Ñuls

Pasó de un mal primer tiempo y un 0-1, a un segundo más acorde a su historia reciente para celebrar el triunfo y la punta

Domingo 15 de Septiembre de 2013

Mientras los muchachos iban a cumplir con el rito de la pizzita La Popular en el entretiempo, mantenían el crédito abierto a los suyos por dos motivos: porque de este Newell’s que tanto les dio en el pasado reciente podía esperarse una reacción y porque enfrente no había una oposición que metiera miedo, más allá de que al final de esa primera etapa ganara con justicia. Y tuvieron razón. De lo más flojo que se recuerde de un repertorio rojinegro, se pasó a uno más acorde a lo que supo cosechar y el resultado se invirtió invariablemente. Sin estridencias, con lo justo, pero el equipo de Berti volvió a la victoria en el Coloso y en el torneo, y se metió de nuevo en lo más alto. Como ayer pensaban sus hinchas en la mala, no había que darlo por vencido.
Y es que la producción leprosa claramente hubo que dividirla en la tarde-noche del Parque en dos mitades. Bien diferenciadas. La primera, abúlica, intrascendente, aun con el control mayoritario de pelota, al punto que Olimpo, un equipo que sin dudas volverá a pelear el descenso, se fue al vestuario con una diferencia que consiguió legítimamente. Y sólo con estar atento a que ese toqueteo de un lado a otro no se transformara en un pase profundo, para lo cual contó con la excesiva lentitud de movimientos de Newell’s, y a ser saludablemente ambicioso cuando comprendía que en las contras podía hacer pesar la velocidad mental de Paulo Rosales y la física de Pérez Guedes o Ferreyra, para ganarle a una defensa in extremis dubitativa en el mano a mano.

Lo tuvieron Moinaghi y Pérez Guedes de cabeza a los 6’ y 23’, y a los 35’ Musto facturó por la misma vía, tras una jugada que Rosales empezó con un taco por izquierda y pasó del centro a la derecha para terminar en el área por el aire. El equipo de Berti tuvo el primer córner a los 37’ y sólo la enjundia de Maxi Rodríguez, que sobresalía claramente del resto.

Pero la otra mitad fue otra cosa. Newell’s volvió a ser Newell’s, salió del vestuario con acelerador a fondo sin perder precisión y llegó rápido al empate de Trezeguet, en su debut de titular.

A la Fiera le surgieron los socios ocultos del primer tiempo y el símbolo fue Cáceres. De pasar a jugar casi siempre para atrás cuando trepaba en tres cuartos, lo hizo hacia adelante y de sus pies llegaron los goles: asistencia a Figueroa en el primero y a Maxi después para que Moiraghi le cometiera penal.

Y casi que Newell’s hizo lo justo y necesario, porque hasta debió soportar un tiro libre en el travesaño de Gil (falta imprudente de Víctor López) a los 79’. Se palpa que a este equipo de Berti le cuesta un poco más ser el que dejó el Tata. Quizás encuentre un nuevo punto de equilibrio. Por lo pronto, el resultado es igual: líder otra vez. 

G.C.

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