Ya que en estos últimos días, las flores y arbustos de la plaza Pringles parecen mágicamente florecer luego de años de abandono (incluso pusieron césped en panes), quisiera aprovechar para mencionar algo que los vecinos venimos observando y reclamando hace mucho tiempo: el estado del puesto de venta de flores de la esquina de Córdoba y Roca. Señores de la Municipalidad, a quien corresponda: tal vez ustedes no pasan mucho por acá, obviamente hay prioridades, está claro, pero ya que están realizando una importante inversión, los vecinos nos preguntamos: ¿en qué estado está la habilitación de dicho quiosco de flores? Si está al día, ¿podrían por favor asegurarse de que ya que disfruta de la mejor vidriera de Rosario, en un espacio público calificado, esté en buenas condiciones de mantenimiento y seguridad? El estado es lamentable y es estructuralmente inestable y peligroso, parece que se puede tumbar en cualquier momento. Y cuando está abierto, ocupa tres o cuatro veces su superficie, desparramando caóticamente cacharros, sillones de oficina, entre otros objetos, haciendo casi imposible ingresar a la plaza por esa esquina. Creo que quien haya sido beneficiado con el uso de semejante espacio público para ejercer el comercio, no tendrá problemas en ponerlo en condiciones, ya que parece un negocio muy rentable. Si bien no está abierto todos los días, sí abre muchas noches y madrugadas. Nunca hubiera imaginado que la gente compraba tantas flores a esas horas y que además, se pelearan por ellas, armándose eventualmente grescas a su alrededor. No pedimos más inversión, pedimos más control. Que cada uno cumpla con su rol: funcionarios, inspectores, GUM, Control Urbano o la policía. Aprovecho la ocasión para pedirles el control de la venta ilegal en la zona, sobre calle Córdoba, y de los trapitos, cada vez más abundantes y con más microemprendimientos personales en el espacio público de todos.

































