Esperanza.— Cuatro delincuentes armados irrumpieron a la madrugada en el
Club de Planeadores de Esperanza donde, tras dominar al sereno y su familia, robaron una avioneta
monomotor de seis plazas. Los investigadores creen que los asaltantes, que también se apoderaron de
dos paracaídas y un equipo de GPS, volaron hacia Entre Ríos.
Todo comenzó cerca de la medianoche cuando cuatro hombres entraron en un auto al
aeródromo ubicado sobre la ruta provincial 70, en el acceso a Esperanza, a unos 40 kilómetros al
oeste de la capital provincial. "Tranquilo que la cosa no es con vos. Venimos a cobrarle una deuda
a Carlitos", le dijo a Marcos Darío González, de 35 años, uno de los cuatro jóvenes que ingresaron
en su casa cubriéndose los rostros. Lo maniataron a él a su esposa, Vilma, y a tres de sus cuatro
hijos de 12, 9 y 4 años. No tocaron al bebé de 7 meses. Al de 4 lo inmovilizaron con un trapo y no
con precintos plásticos como al resto de la familia.
Acción en la noche. Según relató González a LaCapital, alrededor de las 23 del
martes su esposa se vio sorprendida por la llegada de un auto cuando guardaba una moto. "Bajaron
cuatro tipos y al comienzo a los gritos la metieron adentro. Yo estaba acostado y cuando al oírlos
me levanté ya los tenía en mi dormitorio. Sólo al principio gritaron, después estuvieron
tranquilos, casi amables y no nos maltrataron. Enseguida salieron y al cabo de las horas siguientes
se asomaron dos o tres veces", contó el casero a este diario.
La seguridad y el poco temor a que les vieran los rostros con que actuaron los
ladrones alimentarían algunos de los interrogantes que rodean al caso. Los cuatro hombres se
habrían dirigido luego a uno de los hangares del club en el que había tres aviones y alrededor de
las 4 desaparecieron a bordo del más grande: un Beechcraft tipo "Bonanza" unimotor de seis plazas,
matrícula LVK-IPA, modelo 1966, que cuesta unos 130 mil dólares, propiedad de la empresa Sembrar
Agropecuaria SA.
El tanque lleno. El dueño de la firma y propietario de la nave, Juan Carlos
Zúber, reside en Franck, una localidad cercana. Ayer dijo que compró el avión para uso comercial y
particular "porque tiene una muy buena autonomía, de 1.500 kilómetros de vuelo, dado su tanque
expandido". Un dato que para los investigadores que investiga el robo tendría una importancia
fundamental junto a la hora presunta en que los ladrones despegaron de Esperanza.
El empresario especuló con que "fueron las personas que hablaron con el
cuidador. Se lo llevaron con impunidad y muy tranquilos". Se declaró temeroso de que su avión
"pueda usarse en algún ilícito"
Alarma inactiva. La policía provincial comprobaría más tarde el robo del avión,
un delito federal sin precedentes en la ciudad, según el periodista Daniel Frank. En diálogo con
LaCapital, el colega abundó en algunos de los detalles. "Las fuentes que he consultado me señalan
varios datos curiosos que la investigación deberá situar en el contexto del hecho. Uno es que la
alarma del hangar no se activó porque al parecer habría estado desconectada. Otro es que la nave
robada pese a tener sus tanques colmados de combustible habría tenido a su lado seis bidones llenos
de nafta que los ladrones también se llevaron y esto es algo que por seguridad está estrictamente
prohibido por la Fuerza Aérea".
La Unidad Regional XI, que formuló la denuncia a la Policía Aeronáutica y a la
Policía Federal, envió un pedido de colaboración a las autoridades nacionales e internacionales,
como las de Bolivia y Paraguay, para la localización de la aeronave. Sus responsables admitieron
haber consultado con expertos de la estación aérea de Sauce Viejo y la base aérea de Paraná para
saber si sus radares captaron el vuelo.
Una decisión que no sorprende al periodista Frank por cuanto, según sus fuentes,
"los ladrones esperaron tomando mate hasta las 4 de la madrugada para levantar vuelo. Hora en que
los empleados de la estación de peaje de la ruta 70 vieron la nave volando. Si es cierto que los
radares no captan entre las 4 y las 6 de la mañana, esa podría ser una explicación de la
espera".
Según esa hipótesis, despejada la partida y con combustible suficiente, los
ladrones se aseguraron un viaje autónomo de por lo menos 1500 kilómetros. Es decir, más allá de la
frontera con Paraguay, por ejemplo.
Sin asientos la nave permite una carga de alrededor de 600 kilos. La
investigación deberá determinar si tenía los seis asientos colocados y para qué fue robado el
avión.
Las finalidades. Los últimos casos de robos de avionetas habían ocurrido el año
pasado en la provincia de Buenos Aires y los investigadores los creen vinculados a golpes de bandas
de narcotraficantes. El primero ocurrió en mayo de 2007, cuando aparentemente, el sindicado líder
de la organización que manejaba el narcotráfico en la villa 1-11-14 del Bajo Flores porteño, el
peruano Marco Antonio Estrada González, junto a su esposa y otros connacionales robaron un Cessna
del aeroclub de Saladillo. En noviembre de ese mismo año, un grupo comando copó el aeroclub de San
Nicolás, donde redujo al sereno y su familia y robó otra avioneta Cessna, que 10 días después
apareció abandonada en Santiago del Estero.